Luis Jaime Cisneros – AFP
LIMA. Más de una semana después de haber provocado una crisis política en Perú que obligó al presidente Alberto Fujimori a anunciar el recorte de su mandato, el ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos sigue intocado e incluso protegido por el régimen.
La incógnita sembrada por la crisis es saber si Fujimori era un rehén de las Fuerzas Armadas y de Montesinos o si aún lo es, como insinúan algunos analistas de oposición, que consideran la desactivación del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) como un intento del presidente de alejarse del hombre señalado como el verdadero poder detrás del trono.
Nadie imaginó en Perú que el escándalo de corrupción protagonizado por Montesinos llevaría al irreductible mandatario descendiente de japoneses a protagonizar un inédito harakiri en la política peruana, trayendo abajo a todo su gobierno.
Pero la pregunta que se hacen miles de peruanos de a pie es cómo puede gozar de la protección oficial quien fue visto en un video sobornando con 15.000 dólares a un congresista opositor para que se pase a las filas del gobierno, para lograr el control del Congreso.
Fujimori y su gobierno invocan razones de seguridad para no revelar el paradero de Montesinos, dado que es el estratega de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Señalan que no será arrestado por no existir razones para ello y demandan al país evaluar su rol, una vez agotadas las pasiones.
De hecho, Fujimori confirmó este martes que Montesinos “tiene protección incluso superior al de los ministros”.
El encubrimiento de Montesinos contrasta con el clamor nacional de que éste sea destituido y procesado, en una bizarra muestra de consenso en Perú en la que convergen sin distinción empresarios, iglesia católica y la oposición.
El respaldo de la cúpula militar a la decisión de Fujimori -cinco días después de iniciada la crisis- de desactivar los politizados servicios de inteligencia, adelantar elecciones y no postular en ella parece convalidar la impresión generalizada en Lima, de que hubo una negociación con el gobierno.
El rumor asegura que la cúpula militar, dominada por hombres designados con el visto bueno de Montesinos, propuso la impunidad del asesor a cambio de un respaldo que terminara con la incertidumbre sobre la posición de las fuerzas armadas.
OSCURA TRAYECTORIA DE MONTESINOS
– Abogado de profesión y ex capitán del ejército, Vladimiro Montesinos fue separado de ese cuerpo militar en 1976 y carga desde entonces con la sombra de ser un presunto colaborador de la Central de Inteligencia Americana (CIA).
– Vinculado a Fujimori desde que éste llegó al poder por vez primera en 1990, fue sólo el autogolpe de 1992, por el cual el mandatario disolvió el Congreso, que el asesor salió de las sombras y se convirtió en el arquitecto de una alianza con las fuerzas armadas para mantener a Fujimori en el gobierno y compartir el poder, según denunció la oposición.
– Su aparición como figura prominente del régimen lo encumbró rápidamente en el imaginario popular como el “Rasputín andino”. Fujimori le ha reconocido ser parte de la estrategia para las victorias contra el terrorismo y el narcotráfico.
– Montesinos relanzó los servicios de inteligencia haciendo de ellos un brazo político contra la oposición, desatando una ofensiva de escuchas telefónicas y hostigamiento. Incluso le sindicó como el mentor de grupos paramilitares que lucharon contra los grupos terroristas.