- Curt Schilling estaba en su noche y los Gigantes trasnochados…
Tito Rondón [email protected]
Como se sabe, los Gigantes de San Francisco capturaron el jueves el título de la División Oeste de la Liga Nacional, lo que causó una celebración hasta las cuatro de la madrugada. Marvin Benard (único nica que vio acción ayer) se impuso al cansancio y conectó un hit en cuatro turnos, conservando su promedio de .270.
Esto fue ante un dificilísimo Curt Schilling, quien amarró a los Gigantes en San Francisco para darle la victoria a los Diamondbacks de Arizona 7-1. De esta forma, los Culebras evitaron que los Bravos de Atlanta amarraran su participación en los playoffs.
Un poquito falto de concentración, Marvin le hizo swing a un rectazo muy alto de Schilling, ponchándose en el primer episodio, algo que fue normal para los Gigantes durante el partido: Schilling (11-12) abanicó a diez y cedió apenas cuatro imparables.
En el cuarto falló de segunda a primera, y en elevado de foul capturado por el inicialista en el sexto.
Finalmente en el noveno, después que Schilling había retirado a once Gigantes en fila, Marvin dio una línea sólida de hit al left-center.
Tony Womack dio de 5-3 con un triple, tres anotadas y una impulsada y Danny Bautista se fue de 4-2 con un tubey, una anotada y dos empujadas para derrotar a Mark Gardner (11-7).
Benard lleva de 526-142 en 140 juegos, anota 98 carreras e impulsa 52; conecta 26 dobles, cinco triples y doce cuadrangulares, con 21 robos en 28 intentos. Recibe 62 bases por bolas y 93 ponches.
Los Gigantes juegan hoy dos de los nueve partidos que les quedan en la temporada del 2000; Marvin jugará la mayoría pues los Gigantes quieren asegurar tener la mejor marca de la liga para tener la ventaja casera en los play-offs, necesitan decidir su nómina de 25 y su rotación de abridores, y quieren mantenerse “con filo”.
Eso le dará a Marvin la oportunidad de superar alguna marca individual, como más carreras anotadas (100) o triples (5). Hits (163), jonrones (16), impulsadas (64) y estafas (27) lucen difíciles de igualar. Eso sí, Benard no ha cometido error todavía.