Edgard Rodriguez [email protected]
El éxito de un campeonato se obtiene a través del brillo que emana de la acción en el terreno de juego y que luego se proyecta a las graderías donde electriza a fanáticos y arranca elogios a los críticos.
Pero fundamentalmente el éxito es posible a través de una estructura legal sólida, que permanezca firme más allá de los intereses particulares de los equipos, que pretenden ser campeones a cualquier costo.
El torneo pasado, fue quebrado por la falta de perspectiva de sus organizadores y más de un episodio que puso de relieve la cuota de jungla que tenemos en las venas. León con su retiro desacreditó aún más el evento.
La fanaticada pinolera es estoica en su aprecio al béisbol, pero no sería extraño que se mostrara fatigada e irritada por la extrema confusión que suele rodear el despegue de un campeonato. El de ahora no es una excepción.
Ayer el Bóer “levantó campo”. Se fue una reunión en la que se discutían las reglas del juego para la próxima liga. No es esa una buena actitud. Es una falta de respeto como lo calificaron directivos de otros clubes.
Sin embargo, de acuerdo a lo que establecen las normas planteadas por FENIBA para los equipos que han aplicado, el Bóer está en lo correcto… En lo correcto de protestar, no de marcharse de la mesa de discusiones.
FENIBA y la Comisión Técnica, aseguran que las bajas a Freddy y Rayo son válidas porque fueron emitidas en un momento en el que la directiva del Norte tenía vigencia. Y lo del bolsón se materializa cuando el equipo desaparece.
Objetivamente es un asunto que se presta a interpretaciones variadas… La mayoría de equipos habla de favoritismo hacia el Bóer, aunque también admiten –excepto el San Fernando- que no tienen interés en esos jugadores.
Si FENIBA dice que todo está dentro de la norma y si los equipos aseguran que no les interesan los jugadores, ¿cuál es la razón del escándalo?.. Nada justifica la actitud del Bóer al retirarse, pero el no está rompiendo el orden.
Aquí el problema sigue siendo, que nunca vemos más allá de nosotros mismos. Y a la vez, es un asunto que no tiene que ver con una apuesta de FENIBA que favorezca o no al Bóer, sino con la falta de un plan serio y estable.
Justamente por eso, las reuniones de los directivos, más que en debates beisbolísticos, se convierten en sesiones donde cada directivo delata su estado de necesidad, más allá de lo conveniente o no del campeonato mismo.