- Sánchez Nadal, nacido en Francia, fue miembro de una generación que vivió “la efervescencia de boinas negras y estrellas rojas”, recuerda su hermana, Aurora Sánchez Nadal, periodista del extinto diario “Barricada”
- De Francia partió a Nicaragua a apoyar la revolución sandinista porque el FSLN había pedido ayuda a revolucionarios de otros países. Fue guerrillero del Frente Sur y después uno de los fundadores de la Policía Sandinista
Eduardo Marenco [email protected]
Roberto “El Gordo” Sánchez Nadal, quien usó el seudónimo “Armando” durante la conspiración para matar al dictador Anastasio Somoza Debayle, murió nueve años después en enero de 1989, durante el fallido asalto al cuartel militar “La Tablada”, ubicado en Buenos Aires.
“Armando” fue el encargado de bloquear, con la vieja camioneta Chevrolet, el paso del Mercedes Benz blanco de Somoza para que “Ramón” y “Santiago” atacaran la caravana con la ametralladora M-16 y una bazuka, respectivamente.
Sánchez Nadal, nacido en Francia, fue miembro de una generación que vivió “la efervescencia de boinas negras y estrellas rojas”, recuerda su hermana, Aurora Sánchez Nadal, periodista del extinto diario “Barricada”.
“Llegó un momento que en Argentina fue una moda usar barbas, boinas y estrellas. Después se dieron cuenta que la moda les costaba la vida”, comenta.
“Armando” ingresó a la guerrilla a principios de los setenta, cuando los movimientos guerrilleros en América Latina se reprodujeron bajo la influencia de la revolución cubana, la vida y martirio del Che Guevara y las ideas de su libro “Guerra de Guerrillas”.
Sánchez Nadal se vinculó al Ejército Guerrillero del Pueblo (ERP), el brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de Argentina, y fue encarcelado en el país sudamericano durante tres años y medio.
SE DESPIDIO EN 1988
“El era radical. Le golpeó la miseria del norte de Argentina donde trabajaba de camionero, conoció la niñez prostituida y los infantes cuya última gota de leche que tomaron fue de la teta de la madre porque no pudieron probarla más. Ingresó al ERP sin pasar antes por ningún adoctrinamiento ideológico”, dice Sánchez Nadal.
Al ser encarcelado fue “torturado salvajemente”por las autoridades argentinas.
Después de tres años y medio de encarcelamiento, fue liberado a solicitud del gobierno francés que reclamaba al gobierno argentino la desaparición de tres monjas francesas.
“El gobierno argentino no les podía dar las monjas porque estaban muertas. De manera que los dos gobiernos acordaron liberar a cuatro presos vinculados a Francia. Mi hermano nació en Francia y mi mamá era francesa. El gobierno los atendió muy bien, les dio todo lo que necesitaban, pero él me decía a mí que no moriría de viejo mirando televisor a colores”.
De Francia partió a Nicaragua a apoyar la revolución sandinista porque el FSLN había pedido ayuda a revolucionarios de otros países. Fue guerrillero del Frente Sur y después uno de los fundadores de la Policía Sandinista.
NO SE VANAGLORIABA
Aquel septiembre de 1980 será inolvidable para Aurora Sánchez.
“Me encontraba en Barcelona cuando se escuchó por la radio que habían ajusticiado a Somoza. Yo no sabía quiénes estaban allí pero me alteré y me alteré más al día siguiente, cuando dijeron que estaban involucrados argentinos”, refiere.
“Después lo vi en Nicaragua a donde solía regresar por sus amistades sandinistas. No le gustaba hablar de lo de Somoza. Ni se vanagloriaba de ello. Me decía que era necesario hacerlo y punto. Me decía: “Tampoco lo hice por dinero”. La prueba está que murió como había vivido, sin nada, sin casa siquiera”.
En agosto de 1988, fue la última vez que lo vio antes del asalto a “La Tablada” de enero de 1989.
— “¿Cuándo nos volveremos a ver?”, le dijo.
— “Vos sabés cómo es mi oficio. Puede ser la semana que viene, como nunca más. Lo único que te pido es que no hagás la locura de acarrear huesos míos en un avión, yo en avión viajo vivo”.
“Ahora que posiblemente reconozcan sus restos, no sé que hacer con ellos”, se lamenta Sánchez.
¿DONDE QUEDARON SUS CADAVERES?
Aurora Sánchez perdió a su hijo y a su hermano durante el asalto al Cuartel “La Tablada” en enero de 1989. Su hijo, Iván Ruiz Sánchez, fue aprehendido durante el asalto y después fusilado, a los veinte años de edad. Sus restos fueron identificados hace pocas semanas, once años después.
– “Para mí La Tablada fue una pesadilla y sigue siendo una pesadilla. Fue algo inexplicable, a mí se me llevó a mis dos hombres: a mi hermano y a mi hijo: La Tablada, aparte de ser la tumba para muchos, la cárcel para otros, fue una ilusión perdida”, dice Aurora Sánchez.
– Ella describió el drama de su familia en el libro “Los Indalos: Viajeros a la eternidad”, publicado en agosto de 1998.
– En la actualidad, los restos de su hermano están a punto de ser identificados, para lo cual viajó a Argentina a dar muestras de sangre para que los antropólogos identificaran el ADN.
– “Mi hermano se reía de todo. Por eso puse en el libro que él disfruta ahora de las manos de la antropóloga cuando le acarician el fémur y la tibia. El se hubiera reído de eso. Era de esas personas que se comían la vida. Amaba Nicaragua”.
– Mientras, en Buenos Aires, donde fue el cuartel militar La Tablada, se está construyendo un supermercado.