- Personalidades de la zona atlántica analizan fenómenos de discriminación social en América Latina. Plantearon que la discriminación más dañina es la que se da de parte del Estado al considerar al costeño como un “quidam” accidental. Pero también dañan los estereotipos que en materia racial conservan los indígenas, aunque de alguna manera los avances en el desarrollo educativo de la Costa Atlántica están creando una nueva forma de acercamiento entre las diferentes etnias
César Cárdenas – [email protected]
BLUEFIELDS.- Profesionales costeños y líderes de las diferentes etnias caribeñas nicaragüenses, participaron durante dos días en la ciudad de Bluefields, en las exposiciones, comentarios y reflexiones propias del Tercer Foro sobre Racismo, Discriminación y Cultura Multiétnica de Centroamérica y República Dominicana”.
Este evento fue co-auspiciado y coordinado por la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Centroamericano (Parlacen), Punto Focal UNESCO-Ombudsman, y el Centro para la Defensa de los Derechos Humanos en la Costa Atlántica (Cedehca).
El diputado parlacénico, Francisco Campbell, habló sobre la discriminación que existe hacia la población de ascendencia africana y las perspectivas nocivas que esa rémora social representa para las etnias del sector atlántico.
En tanto, el doctor Armando Rojas, se refirió a los estereotipos que en materia racial conservan los indígena, mientras el licenciado Orlando Cuadra profundizó sobre la mestiza caribeña y el licenciado Mario Rizo resumió la perspectiva mestiza nacional ante fenómenos de discriminación y racismo.
Por su parte, la doctora Clarisa Ibarra expuso sus consideraciones sobre la administración de la justicia en un contexto multiétnico e intercultural. Se habló también sobre la misión de los partidos políticos en las sociedades con variedad de etnias, los derechos humanos, cultura de paz y tolerancia, medios de comunicación y el compromiso de la juventud en la construcción de una nación justa, multiétnica e intercultural.
El diputado Campbell dijo que en los países de América Latina, incluyendo Nicaragua, se evita hablar de racismo y discriminación, aunque manifestaciones concretas de una visión excluyente y discriminatoria se encuentran en ideas expresadas por ilustres latinoamericanos respecto a los negros, entre éstos Domingo Faustino Sarmiento, quien en el siglo 18 como presidente de Argentina, creía que los negros poseían talento musical, tenían espíritu infantil, eran estúpidos y maliciosos, poseían imaginación primitiva y no habían hecho contribución alguna al desarrollo de la Argentina.
Parecidas manifestaciones encontró el diputado costeño en notables pensadores como el argentino Juan Allerdi, José Ingenieros, el político peruano José Carlos Mariategui, y conocidos escritores latinoamericanos como Mario Vargas Llosa, quien expresa concepciones negativas hacia los negros en su novela “La ciudad y los perros”, donde dice: “Se puede ver en sus ojos que es un cobarde, como todos los negros”.
El escritor nicaragüense Manolo Cuadra en su libro “Itinerario de Little Corn Island”, dijo “mis compañeros aparecen como complemento de ese paisaje, sin lograr acabarlo. La soledad del mar nos volvía silenciosos, la nostalgia equistos, y el mal olor de las negras cruel y terriblemente castos”.
“Por lo tanto, tienen más carne para ocultar la droga, mientras que a los hombres se les atribuye poderes sexuales y habilidades físicas extraordinarias que redundan en lo mágico”, señala Cuadra.
RACISMO ANTIETNICO EN EL MISMO ATLANTICO
El doctor Armando Rojas, al referirse a la conducta indígena, señaló que el miskito cree que es mejor que el sumo, el criollo cree que es mejor que el mestizo, y éste que es el mejor de todos, y dentro de esta interrelación étnica surgen algunas incidencias que resultan en manifestaciones discriminatorias o racistas.
Estas incidencias se reflejan en las condiciones socio-económicas que se dan en algún momento, por ejemplo los miskitos en el pasado dominaron a los diferentes pueblos, y con la presencia de las transnacionales los criollos tuvieron una mejor posición para practicar la discriminación.
Indicó que el problema no es tan grave a nivel inter-étnico porque de alguna manera los avances en el desarrollo educativo de la Costa Atlántica están creando una nueva forma de acercamiento entre las diferentes etnias.
Apuntó el profesional de la etnia miskita, que la discriminación que proviene del Estado es la más grave, ya que afecta a todos los grupos étnicos, al aprobar leyes que golpean el derecho de los pueblos indígenas, por ejemplo la aprobación de la Ley Forestal que se hizo sin consultar a los costeños.
EL RETO DE LA JUSTICIA ANTE LAS COSTUMBRES INDIGENAS
La magistrada del Tribunal de Apelaciones del Atlántico Norte, doctora Clarisa Ibarra, expuso que con la conformación de comisiones de trabajo en cada uno de los seis municipios de la RAAN, el objetivo primordial fue establecer la vinculación del derecho positivo o escrito, y el derecho consuetudinario o histórico.
Para Ibarra “en ocasiones se trastoca el derecho escrito cuando se aplican conceptos históricos como el Tala-Mana que significa el pago por la sangre, por ejemplo una muchacha es seducida por un hombre y se la lleva y después la abandona, a éste por el hecho de haberle sacado sangre en la relación sexual, se le obliga a pagar la honra de la jovencita con productos y animales domésticos, siendo esto la única pena o castigo que recibe. En estos casos se impone la costumbre y no la ley escrita”, apuntó la titular del Tribunal.
LA CULTURA COSTEÑA
El licenciado Orlando Cuadra consideró que al pasar los años los mestizos que llegaron a estas tierras, de una u otra forma fueron adoptando la cultura costeña, la que se consolida en cada nueva generación. “Ahora se tiene una cultura costeña enriquecida con los aportes de cada etnia, de manera que es normal ver a mestizos, o miskitos bailando el palo de mayo, como a creoles disfrazados de viejas nalgonas en las festividades de San Jerónimo que también se celebra en esta ciudad, y en todos los hogares se come rondón, tortuga, o gallo pinto con coco.
LA AUTONOMIA CONTRA EL RACISMO Y LA DISCRIMINACION
En las conclusiones y declaración final, el proceso de autonomía aparece como la panacea para combatir la lacra de la discriminación y el racismo.
– La Ley 28 reconoce el ejercicio efectivo de los derechos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales de la población costeña.
– Se recomienda apoyar y promover la implementación del sistema de educación multiétnica e intercultural que se basen en la construcción y revitalización de la identidad nacional con la participación del sistema educativo en sus diferentes niveles.
– También se sugiere hacer contribuciones temáticas para la conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial y formas conexas de intolerancias, convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para el próximo año.