- Pablo Eduardo Mairena fue encontrado en un charco de sangre tras recibir seis machetazos
- Madre pide que se haga justicia porque “no ha muerto un perro”
- El hermano del occiso atribuye que el problema entre Juan “Tapa” y su hermano, radicaba en que Pablo Eduardo enamoraba a la nuera de Juan “Tapa” y “desde ahí comenzaron las rencillas”
Euclides Cerda Calero/Especial para LA PRENSA [email protected]
El joven Pablo Eduardo Mairena López, de 18 años, fue encontrado muerto con la cara desfigurada tras recibir seis certeros machetazos, hecho ocurrido la madrugada de ayer, a orillas de un basurero en el Reparto López, colindante con las Américas Tres.
Aunque al momento las circunstancias en que se produjo su muerte no están esclarecidas, todo hace indicar que fue una pasada de cuenta.
Mairena López, un mes antes fue macheteado en diferentes partes del cuerpo, sobre todo en las manos y uno de los pies, que lo dejó cojeando -según José Luis Calero López, hermano del ahora occiso-, por el taxero Juan “Tapa” quien ayer durante el día y la noche lo anduvo persiguiendo en un carro Lada, lo mismo que un vigilante de calle identificado como Gabino, en compañía de un policía que se movilizaban en una motocicleta rondando por buen rato el barrio.
Mairena López antes de ser asesinado estuvo tomando licor en una casa particular del mismo barrio, acompañado de unas amigas, donde salió a eso de las una de la madrugada hacia su casa, a la que ya no pudo llegar, porque el autor o autores presuntamente lo estaban esperando.
En el lugar donde fue encontrado el cadáver del joven, estaba un charco de sangre, pues al parecer se desangró por las múltiples y profundas heridas propinadas en la cara, que lo dejaron irreconocible.
También en su alrededor había papeles con sangre, presuntamente con los que limpiaron el arma homicida. Los vecinos cercanos al lugar de los hechos niegan haber escuchado algo.
QUE SE HAGA JUSTICIA
José Luis Calero, hermano del occiso, denunció que también él recientemente fue macheteado por un vigilante de calle en la cara y las manos, sin que las autoridades hagan algo al respecto, pese a las denuncias interpuestas, “ahora esperamos que se haga justicia en el caso de mi hermano”, apuntó
Doña Santos Alicia López Vargas, madre de Pablo Eduardo, dijo que su hijo “no se juntaba con nadie, solamente su problema era de vez en cuando ingerir licor, pero no tenía enemigos”, tras referir que solamente algunos CPF siempre lo amenazaron de muerte, como el mismo taxero Juan “Tapa”.
“Yo pido a las autoridades policiales y judiciales hagan justicia en la muerte de mi hijo, para que no quede impune, porque no han matado a un perro”, finalizó