- Claudia Poll ha sido la única nadadora latinoamericana que gana oro en olimpíadas
Edgard Tijerino M. [email protected]
La pregunta: ¿Cuándo ganaremos una medalla olímpica?, podría estar ligada a ¿Cuándo tendremos en cero nuestra deuda externa?… Es muy difícil establecer qué es lo más probable de ocurrir entre dos ilusiones fuera de la realidad.
Con los pies en la tierra, tengo que admitir sí, que lo de la medalla fue, hasta hace poco, lo más factible… Podríamos tener tres si no se le niega absurdamente, el aval para representarnos internacionalmente a Michelle Richardson, alta, resplandeciente, con buen manejo de varios idiomas, desarrollada en las piletas de EE.UU., pero iniciada aquí, tomando pinolillo y fanática de las rosquillas, hija de Frank, el de la Ferretería vecina a LA PRENSA, un esforzado y útil dirigente del Comité Olímpico en la década de los 70, anunciante de mi primer libro, “El Mundial Nica”.
Michelle obtuvo la medalla de plata en los 800 metros durante Los Angeles 84, después de haber registrado el mejor tiempo en las clasificaciones, pero lo hizo para EE.UU., en tanto la plata de Silvia Poll en Seúl 88 y el oro de Claudia en Atlanta 96, fueron registrados por Costa Rica, porque ellas, nacidas aquí, y gateando como nadadoras en nuestro medio, así lo decidieron.
¿Es cierto que Silvia es nica?, me preguntaron varios colegas en los C.A. y del Caribe que se realizaron en Santiago de Los Caballeros, Dominicana, en 1986, y les respondí: “Ella dice que es tica, y nosotros no estamos peleando a nadie. Si no quiere ser considerada nica, es su determinación… Uno no es del lugar donde deja el ombligo, sino del sitio con el que se quiere identificar de corazón… Es tica, no discutamos”.
Silvia ganó la plata en 200 metros libres durante los Juegos de Seúl, y en la misma especialidad y distancia, Claudia se convirtió en la única latina –porque no la reclamaron los alemanes, y no tuvo tiempo de volver a cambiar-, en obtener una medalla de oro en la historia de la natación olímpica.
Cierto, posiblemente ninguna de ellas, de haberse quedado aquí, hubiera logrado proyectarse tan espectacularmente, pero la que quiso seguir siendo nica contra viento y marea, es Michelle, y se lo agradecemos… Por eso regresó, está aquí trabajando por el progreso de este desventurado país, pero su medalla, pertenece a las vitrinas de EE.UU.
En 1996, la Selección de Béisbol se acercó a las medallas… El equipo nica, valiente y competente, ganó 4 y perdió 3 para avanzar a las semifinales, pero no pudo ir más allá después de una épica batalla con Cuba que mantuvo al país vibrando por nueve entradas.
Para el equipo de béisbol, era algo así como “ahora o nunca”, porque ya se había decidido abrirle espacio a los profesionales, lo cual nos dejaba en clara desventaja… En Winnipeg, nos borraron de la lista de competidores que se fajarían en Sydney.
Pero, regresemos con Michelle… Nunca podré olvidar aquel 3 de agosto de 1984… Salí con Luis Varela de la Sala de Prensa rumbo a la piscina. Nos regalaron unos maletines marca “Arena” y fuimos a buscar la mejor ubicación posible… Varela es un colega de Puerto Rico, y estaba atraído al evento de los 800 metros, porque Michelle había registrado el mejor tiempo, ganando el derecho para usar el carril cuatro en el centro de la pileta… Su rival más temible, Tiffany Cohen, clasificando con el menor esfuerzo para evitar desgaste, nadaría en uno de los extremos… No se podrían chequear durante el desarrollo de la prueba… Detrás del balazo, la larga figura de Michelle se sumergió en la pileta de la Universidad del Sur de California, y el duelo con Tifany resultó espectacular… Con un tiempo de ocho minutos, 30 segundos y 73 centésimas, Michelle llegó segunda y se convirtió en la primera atleta nacida en Nicaragua que consigue una medalla olímpica… Tiffany, batallando contra el cronómetro, dominó el evento sin dar margen a la menor discusión.
Siendo una chavala, Michelle comenzó a mostrar su potencia en las piletas de La Salle, Las Colinas y el Poli, bajo la conducción de Enrique Mencías, y estableció una serie de marcas para edades entre 8 y 10 años… Siempre impresionó más que su hermana Lissett.
Fue en las escuelas de Natación del Sur de Florida, donde terminó de desarrollar su potencial, para saltar a un primer plano en los Olímpicos de Los Angeles… Para los Juegos de Seúl, fue eliminada por no haber podido alcanzar su mejor estado atlético, pero quedó en nuestros corazones con un asterisco. Esa medalla de plata, al ser mordida, tenía sabor a pinol.
En Seúl, Silvia Poll, la espigada sirena rubia de 6 pies y dos pulgadas que capturó sensacionalmente 8 medallas en los Panamericanos de Indianápolis y fue atleta latina del 87, obtuvo la medalla de plata en los 200 libres con un tiempo de 1:58.67, superada por la alemana Heike Friedrich (1:57.65).
No voy a decir que tuviéramos tres medallas, porque las conseguidas por las hermanas Poll fueron construidas en Costa Rica, pero la de Michelle, si sería nuestra… Ella así lo deseaba, igual que Frank, su padre, pero había en aquel CON, gente más “nikita” que Kruschew, y la posibilidad se esfumó.
CARRIL CUARTO
Frank Richardson Jr., hermano de Michelle, participó en los Olímpicos de Montreal en 100 espalda y 200 libres.
En Moscú 80, Garnet Charwatt, un producto del Profesor Itsvan Hidvegi, fue la representante de natación.
Olga González, hermana de René, el actual Presidente de la Federación, ha sido otra de las mas destacadas nadadoras producidas en casa. Olga ingresó al Salón de la Fama .
Walter Soza, pulido convenientemente en USA, fue ganador de medalla de oro en los Centroamericanos realizados en Ponce durante 1993.
En los Centroamericanos de Guatemala en 1986, se le impidió nadar a Luis Correa, programado para obtener por lo menos 8 medallas. Costa Rica lo tenía en su róster y lo reclamó. Luis (q.e.p.d), quería competir por Nicaragua.