- Traían más ayuda pero la Aduana nica no la dejó pasar, dice radioaficionado
- Entre los primeros en ayudar estuvo la Cruz Roja de Costa Rica, que de inmediato ofreció equipo de salvamento y ayuda alimenticia
Juan Rodríguez [email protected]
Tras más de dos meses de los destructivos sismos de Masaya y la Laguna de Apoyo, de los que centenares de personas siguen damnificadas, las víctimas recuerdan la tragedia como algo del pasado porque tienen sentadas sus esperanzas en el futuro.
Los movimientos terráqueos dejaron sin techo a decenas de nicaragüenses al colapsar sus viejas estructuras, igual suerte sufrieron varios templos católicos de Masaya principalmente. Unas ocho personas fallecieron, pero más de un centenar resultaron heridas.
“Aunque los temblores dejaron mucha calamidad y más pobreza a decenas de familias de nicaragüenses que quedaron sin sus viviendas, hay una voz de agradecimiento a todas aquellas personas e instituciones que brindaron generosamente su mano”, dijo Humberto Díaz, presidente de la Asociación de Radioaficionados de Masaya (ARAM).
¡GRACIAS!
“Las víctimas de los sismos quieren agradecer a las instituciones de socorro locales (Bomberos, Cruz Roja), así como las instituciones beneméritas internacionales y las pocas entidades del gobierno, haber mitigado sus necesidades en los momentos más críticos”, manifestó Díaz.
Los masayas agradecieron muy especialmente a la Cruz Roja de Costa Rica por la ayuda humanitaria que hizo llegar a esta ciudad afectada por los temblores.
Habían transcurrido unos 10 minutos únicamente del “jamaqueo” del primer terremoto en la Laguna de Apoyo, cuando se dio la voz de alerta a los países centroamericanos de lo que recién pasaba en ese lugar, en las bandas internacionales de 40 y 20 metros. Siempre las primeras interesadas fueron las instituciones de socorro y las de protección civil de Centro América, las que monitorearon la situación de emergencia de Masaya y sus pueblos vecinos, narró.
El radioaficionado recordó que las noticias internacionales fueron insuficientes en las primeras horas. Los sistemas de comunicación locales como teléfonos convencionales y hasta celulares fueron saturados, por lo que no era posible una comunicación a ningún lugar siniestrado.
Fueron los equipos de los radioaficionados los primeros en lograr establecer una salida de comunicación en el ámbito nacional e internacional de carácter civil, casi al mismo instante de sucedidos los sismos. Horas después se normalizaron las comunicaciones civiles, pero siempre fue necesario tener una comunicación con el resto de países y con las instituciones beneméritas como Cruz Roja Nicaragüense y Defensa Civil.
RAPIDOS Y EFICIENTES
Entre los primeros en ayudar estuvo la Cruz Roja de Costa Rica, que de inmediato ofreció equipo de salvamento y ayuda alimenticia, canalizándolo por medio de los Asociación de Radioaficionados de Masaya, (ARAM); el Club de Radio Experimentadores de Nicaragua (CREN) y la Red de Emergencia de Radioaficionados, que se activa en momentos de desastres o calamidad.
El radioaficionado Humberto Díaz recordó que en poco tiempo, “estaban en nuestra Patria, con su unidad insignia de comunicación y un furgón de ayuda alimenticia, una brigada de la Cruz Roja de Costa de Rica; dos remolques lamentablemente tuvieron que ser regresados a San José, Costa Rica, porque las autoridades de aduana nicaragüense no los dejaron pasar, aduciendo que en Masaya no pasaba nada”.
La ayuda de Guatemala llegó vía área y fue recibida por perso-neros del Gobierno, que la entregaron a los damnificados.
De inmediato activaron las comunicaciones entre las filiales de la Cruz Roja de Masaya y Managua, y establecieron un enlace directo de radiocomunicación con la sede central de la Cruz Roja en San José, Costa Rica. Los radioaficionados brindaron albergue en sus sistemas de comunicación en el Cerro El Pantanal (El Crucero), donde mantienen un repetidor. Este punto de repetición es propiedad del ingeniero Eliseo Rivas (Casa Rivas), también radio- experimentador.
“Masaya recuerda con una enorme deuda de gratitud a ese noble equipo de comunicación de la Cruz Roja Costarricense, capitán Jorge Rovira (Jefe Nacional de Comunicaciones), Iván Valverde Arroyo (Oficial de Comunicaciones), capitán Darwin Mora y teniente José Obando.