- Enrique Mencía es considerado el mejor entrenador de natación en Nicaragua
Hijalmar Padilla [email protected]
El pasado 23 de mayo fue ingresado al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense por reunir una trayectoria envidiable en la natación pinolera.
Enrique Mencía Fonseca, de 53 años de edad, es indudablemente el mejor entrenador que ha parido la tierra de lagos y volcanes a lo largo de su historia.
“Me siento realizado, muy contento por haberle enseñado a nadar a miles de niños que son con quienes siempre más me ha gustado trabajar”, confiesa Mencía.
“Me he dado el lujo de transmitirle los secretos de este fascinante deporte hasta tres generaciones distintas de una misma familia”.
Efectivamente. Desde que hace 36 años Mencía Fonseca saltó del cuerpo de salvavidas de la Cruz Roja Nicaragüense a la enseñanza pura de la natación, es raro no localizarlo en alguna piscina de la capital.
“No pienso retirarme todavía. Quizás llegue mi jubilación cuando cumpla los 60 años de edad, pero para ese día aún resta mucho tiempo”, sostiene.
DE SALVAVIDAS A PROFESOR
Ahora no se dedica a rescatar y salvaguardar la existencia de los más atrevidos bañistas.
Empero, lo que no hace de un modo en el propio momento del peligro, para ejercer la humana tarea de preservarle más tiempo por este mundo a los individuos lo hace de otra manera siempre con la misión de conservar lo más preciado de este mundo: la vida.
Se inició en el exigente mundo náutico en 1962 como miembro del cuerpo de salvavidas de la Cruz Roja, un empírico.
Dos años más tarde se convirtió en el primer nadador-guardavidas, salido y titulado de dicha benemérita institución durante la I Promoción en 1964.
“Desde ese tiempo comenzó mi inclinación por enseñar la natación, cuando Orlando Gutiérrez Largaespada fue el fundador de los Salvavidas de la Cruz Roja”, recuerda.
A partir de entonces su trajinar ha sido largo, agobiante y victorioso si se le atribuye gran parte del éxito que alcanzó Michelle Richardson en una brillante carrera deportiva que culminó con la conquista de medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1984.
“Michelle ha sido mi máxima expresión. Me siento orgulloso de haber sido el primero que le enseñó la natación”, dice con una satisfacción inocultable.
Al mismo tiempo lo expresa con una seguridad y admiración hacia esta gran deportista nica que incluso lo llevó al límite de ponerle el mismo nombre a una de sus cinco hijas mujeres.
Y así es. Dentro del prestigioso currículo que acumula Mencía como profesor de generaciones en la natación pinolera es Richardson quien más se proyectó hacia lo insospechado.
El profesor Mencía, como cariñosamente le llaman, asumió la tarea de inculcarle los primeros conocimientos náuticos a Richardson, cuando esta ajustaba los tres años de edad.
Se responsabilizó de guiarla cuando Michele sólo pretendía flotar entre las tribulaciones del agua más que todo por supervivencia.
Sin embargo, cuando la familia Richardson optó por trasladarse a los Estados Unidos a finales de 1979, la medallista olímpica se marchó portando siete récords nacionales y cinco centroamericanos.
FABRICANTE DE ESTRELLAS
Michele Richardson es la más grande atleta que ha pasado por las manos de Enrique Mencía.
Sin embargo, fabricar estrellas de la natación parece ser algo normal para el personaje que nos ocupa.
Mencía ha sido profesor-entrenador del Club del Colegio Centroamericano, Tiburones del Nejapa Country Club, Tiburones de Las Colinas, Delfines de Casa España, Delfines de Las Colinas y Delfines, a estos últimos los que adiestra desde hace 11 años.
“He tenido el placer de vivir la mejor época de la natación entre 1975 y 1979 cuando Nicaragua fue amo y señor en Centroamérica”, refiere.
En el registro de su carrera como excelente profesor-entrenador, también destaca haber tenido bajo su mando y alcanzado grandes resultados con Frank Richardson jr., Camparis Knoffler, Norman y Noel Navarrete (los más grandes velocistas producidos en el país) y Walter Sosa.
“El secreto primero radica en haber sido nadador, en que se sienta un gran afecto por la natación. Pero también el secreto del éxito se encuentra en ser un entrenador actualizado, sobre la base de pasar muchos cursos de pedagogía y metodología”, sostiene.
UNA VIDA DEDICADO A LA NATACIÓN
Como se apuntó nuestro Perfil de la Semana vive entregado a la natación desde hace 36 años.
En el umbral de un nuevo milenio Mencía parece estar experimentando la misma sensación del primer día en que probó las mieles de la enseñanza a su primer contingente de tritones.
De 7 de la mañana a 1 de la tarde se mantiene repartiendo conocimientos en el Colegio Americano Nicaragüense y por la tarde de 2:00 p.m. a 7 de la noche lo hace en el Sporting Country Club de Managua.
“Lo único que me duele en mi vida, lo más amargo fue la experiencia de los años 80 cuando prácticamente se tuvo un concepto errado de la natación”, señala.
“Me quedé en Nicaragua para esa época creyendo en los beneficios y desarrollo del deporte cuando detrás hay un gobierno de corte socialista. Sin embargo, la natación no fue privilegiada al tildársele de ser un deporte de élite, de la ‘burguesía’”.
Luego de casi cuatro décadas entregado en cuerpo y alma a esta exigente disciplina, Enrique Mencía se considera el mejor entrenador del país.
“Estoy en ese nivel. Puedo sentarme con cualquiera a discutir porque vivo actualizado, porque he estado en muchos cursos, codeándome con los mejores entrenadores del mundo”.
Pese a su prestigio y calidad acumulada cree que aún le falta mucha caña que moler.
“No estoy totalmente realizado. Lo estaré cuando vaya a unos juegos olímpicos con un atleta clasificado con las marcas mínimas”.
Si se trata de una de las aspiraciones de Enrique Mencía pueden estar seguros de que ese día no está largo y de que su sueño se cumplirá.
Perfil
* Nombre: Enrique Mencía Fonseca
* Edad: 53 años
* Ocupación: Profesor-entrenador de natación
* Hobby: Jugar billar
* Ídolos: Alexis Argüello
* Aspiración: Llevar a un nadador criollo a una Olimpíada con las marcas mínimas
Principales méritos
* Pertenecer al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense desde mayo del presente año.
* Primer nadador guardavidas graduado de la Cruz Roja Nicaragüense.
* Poseer 16 títulos de cursos internacionales.
* Haber entrenado desde sus primeros días a Michelle Richardson, ganadora de medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1984.
* Como atleta, cruzar nueve veces la Laguna de Apoyo, la última vez en 1993.