- “Yo no estoy muy de acuerdo con estos estudios porque hay mucha desinformación y muchos sectores que no entienden nuestros valores”
Karla Marenco L. [email protected]
Para el Obispo Auxiliar de la Iglesia Católica de Nicaragua, Jorge Solórzano, la familia nicaragüense está herida por la división a la que fue sometida en el pasado y por los constantes ataques mundiales contra la doctrina cristiana, alrededor de cómo conciben y enseñan el tema de la sexualidad.
Sofía Montenegro en su investigación prácticamente señala a la Iglesia Católica de seguir articulando su discurso sobre tres ejes fundamentales: la mujer debe estar subordinada al hombre; su destino es ser esposa, cuidar a la familia y al hogar, y la relación sexual únicamente tiene propósitos de reproducción biológica.
Solórzano no está de acuerdo con esta posición, pues asegura que no es cierto que la Iglesia Católica considere a la mujer como un objeto y no como un ser que tiene los mismos derechos que el hombre.
“Yo no estoy muy de acuerdo con estos estudios porque hay mucha desinformación y muchos sectores que no entienden nuestros valores. Acabamos de tener un Congreso de la Familia y hay unas 300 parejas que están trabajando sobre el tema de la sexualidad, pero es poco ante la avalancha de propaganda mundial queriendo atacar a la Iglesia que somos retrógrados”.
“Lo que quieren es llevar a las familias y a los jóvenes a un libertinaje, pienso que más bien están llevando a la mujer no a una dignidad o a una liberación, sino a una degradación y a una destrucción”, expresó el Obispo.
El sacerdote reconoce que uno de los principales problemas que enfrentan las parejas es la falta de comunicación, no sólo sobre los temas íntimos o sexuales, sino que hay todo un conjunto de cosas que no se platican y esto es lo que conlleva a las separaciones.
CONSEJOS DEL OBISPO AUXILIAR DE MANAGUA
“Nosotros enseñamos que la base de la pareja debe ser el amor, si no hay amor es difícil el diálogo, el perdón, la comunicación”, expresó.
Según el Obispo Solórzano “la familia está siendo atacada por el secularismo, por tantos valores en contra del Evangelio”. “Todo ahora es por materialismo, por interés, por quién tiene más. Hemos vivido épocas difíciles donde se ha resquebrajado la familia, nuestra lucha es que la familia vuelva a ser un nido de amor donde pueda haber diálogo entre los esposos y entre los padres y sus hijos”.
De acuerdo a Solórzano tres altares son fundamentales para fortalecer la familia: comer juntos en la mesa porque eso permite fomentar la comunicación; que la familia vaya junta a misa y, que se recupere el tálamo nupcial, en donde la sexualidad sea vista como algo santo, “porque en esa entrega se manifiesta el amor y se reproduce la vida”.
“Los hijos tienen que ir aprendiendo que los padres viven esa sexualidad bien vivida, que hay fidelidad, amor, que viven bien la sexualidad porque es algo santo y sagrado y no se puede jugar con eso. Si no miran eso así, la sexualidad se comienza a desordenar y comienzan las relaciones prematrimoniales”, apuntó.
LA PRENSA: A veces los padres no quieren hablarle a sus hijos de la sexualidad porque es como un tema vedado, éstos aprenden de otras maneras y eso es una realidad.
Jorge Solórzano: Estoy de acuerdo, los hijos aprenden la sexualidad en la calle. Eso de la propaganda del condón pensamos que lleva a los jóvenes a vivir desordenadamente. El camino es que los padres le enseñen a los hijos y que también les enseñen en la escuela. Hay planes de educación sexual en la familia que no ayudan a los jóvenes, más bien los inducen a tener relaciones desordenadas, a un libertinaje sexual, eso más bien destruye a los jóvenes y a la familia.
Tenemos que enseñar correctamente la sexualidad con toda la sacralidad, pureza y la importancia de la sexualidad entendida no como relaciones sexuales, sino como todo un comportamiento de las personas.
LP: ¿La Iglesia Católica cree que la mujer es una simple reproductora de hijos o su papel va más allá?
JS: No estamos en contra de que la mujer se desarrolle en otros campos, ella es mucho más inteligente, tiene una gran capacidad y la misma dignidad del hombre. Juega un papel importante en el campo económico, político y social, pero sin quitarle su maternidad.