Gustavo, técnico de 36 años:
“En mi caso personal, mi papá nunca me dijo nada ni me informaron sobre el sexo, pero en la adolescencia yo lo vine descubriendo por medio de los libretazos que todo el mundo se da, pero no había ninguna comunicación en ese sentido de mi padre hacia mí”.
Jorge, 38 años, proviene de familia evangélica:
“En mi casa era prohibido hablar de sexualidad, me fui dando cuenta por otras personas”.
Leonor, 34 años, con primaria aprobada:
“Cuando estaba entre los 10 y 12 años que ya podía entender, nunca me dijeron nada (los padres). Cuando nosotras éramos chavalas —tengo varias hermanas— no nos dijeron nada. Ellos se ocupaban de sus vidas, después llegamos a adolescentes […], mi mamá murió, mi papá siguió su vida, nunca nos hablaron de nada; nosotras seguimos creciendo y así nos quedamos”.
Patricia, 19 años, II año de secundaria:
“Ella (su mamá) me dice todo lo que debo saber y dice que antes su mamá no le habló de lo que era el sexo y que ella aprendió sola, por eso me explica todo para que no me asuste ni me enreden. Mi mamá es muy comunicativa”.
Evertz, 20 años, V año de secundaria:
“Específicamente los padres no dicen nada sino que nosotros aprendimos lo que es la sexualidad en las calles, con los propios amigos. Es que los padres con los hijos varones no tienen mucha relación acerca de ese tema, el varón es varón y uno lo aprende en la calle. Lo único que te dicen los padres es: ‘tené mucho cuidado y sabé qué hacer en la calle’ ”.