Campeón sobre batalla campal

Rivas captura el título empañado por un forfeit en una de las mejores finales del Béisbol Junior en la ciudad sureña Francisco Jarquín Soto/ESPECIAL PARA LA [email protected] El Rivas dominó en todo el partido desde el mismo primer episodio hasta que se produjo el altercado con Alberto Padilla, manager del Rivas, y los peloteros del […]

  • Rivas captura el título empañado por un forfeit en una de las mejores finales del Béisbol Junior en la ciudad sureña

Francisco Jarquín Soto/ESPECIAL PARA LA [email protected]

El Rivas dominó en todo el partido desde el mismo primer episodio hasta que se produjo el altercado con Alberto Padilla, manager del Rivas, y los peloteros del Bóer, al tratar de impedir que Wilbort Gutiérrez mandara de un batazo una pelota a las graderías de la tercera base.

Gutiérrez comenzó muy descontrolado en el juego con base a Mario Holmann y luego de un out buscando la zona de strike, lo estremeció Roberto Rodríguez con un triple empujador de la primera carrera y anotador de la segunda por fly de sacrificio de Santiago Jiménez y 2-0.

El Bóer salto de una frustración a otra en todo el partido frente al jugador Más Valioso de la final Jorge Luis Alard, ganador de los tres juegos del Rivas, luciendo desesperados en las oportunidades que le ofrecía el Rivas. Al final resumieron once hombres circulando. Alard se mantuvo a base de curvas que le permitió salir de los momentos más difíciles y extenderse hasta el octavo, cuando el Bóer lo descifró anotándole dos carreras después de 16.1 entradas sin encontrar la fórmula para manchar la pizarra.

En el quinto el Rivas hizo dos más con Rodríguez y Jiménez combinados, el primero con sencillo y el segundo con doble remolcador, anotando después por imparable José Ramón Avilés para el 4-0.

Fue hasta el octavo que el Bóer mando dos corredores al plato para disminuir la diferencia 4-2 por imparable de Michael Zamora como emergente, impulsando a Julio Delgado y Sergio Centeno embasados por hits que obligaron la salida de Alard y el ingreso de Erliz González.

Vino el noveno y la fatídica historia. Padilla reaccionó a la rebeldía de los peloteros del Bóer que mandaban cada pelota que llegaba a su dugout a las graderías.

Después de dos ocasiones que la misma afición devolvía la pelota al terreno, Padilla se abalanzó sobre Gutiérrez en busca de la pelota, con tan mala suerte de que cayó sobre él y de inmediato todo el Bóer se tiró al rescate de su compañero y agredieron al manager de Rivas, concluyendo en una batalla campal entre peloteros y aficionados de ambos conjuntos.  

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