- Una esperanza para la niñez en situación de riesgo representa este proyecto encaminado a mejorar el nivel de vida desde el punto de vista social, económico, cultural y ambiental de los menores que sufren pobreza,
abandono, violencia y hasta secuelas de la pasada guerra - “Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a su familia, por lo que no deberán ser separados de su madre y padre, salvo cuando la convivencia con uno o con ambos represente un peligro para la vida, integridad física y desarrollo integral del menor”. (Artículo 2, Código de la Niñez y la Adolescencia)
Tania Jiménez Penha – [email protected]
RIO SAN JUAN.- Con el objetivo de mejorar las perspectivas escolares, laborales, sociales y culturales de los menores en situación de riesgo, se impulsa en San Carlos el proyecto Rayito de Sol, promovido por las organizaciones no gubernamentales “Niños Sancarleños” y “Fundación del Río”, que cuentan con cooperación de la ciudad de Groningen, Holanda.
En este proyecto se incorporará la participación de padres, niños, niñas y adolescentes en talleres y cursos de capacitación para darles formación ocupacional.
Los objetivos del programa son producto de las inquietudes de los menores, que manifestaron su deseo de recibir capacitación en carpintería, costura, pintura, mecánica, artesanías y manualidades, en un diagnóstico realizado por las organizaciones.
En el diagnóstico se tomaron en cuenta 198 niños y niñas de los cuales el 90 por ciento trabajan diario, y sólo el 10 por ciento lo hacen los fines de semana o tres veces por semana.
El 38 por ciento de los menores trabajan de una a tres horas, lo que les da oportunidad de acceder a la escuela, pero el 26 por ciento se encuentran en una situación de sobreexplotación, trabajando diariamente de 7 a 9 horas o más.
Ello se debe entre otras cosas a que con el trabajo que realizan los padres no cubren las necesidades básicas de las familias, a la vez por la falta de estabilidad que sufren en un trabajo informal, dentro del cual el menor es considerado parte de la estrategia familiar para obtener ingresos.
La realidad del abandono de estas familias y la desesperación con que tienen que buscar estrategias de sobrevivencia, ha empujado al 5 por ciento de menores a trabajar a la temprana edad de 5 años, y a que el 45 por ciento de los menores trabajadores estén en los rangos de edad de 8 a 10 años.
NIÑOS MIGRANTES, LOS MAS DESPROTEGIDOS
Sólo el 43 por ciento de los niños que participaron en el diagnóstico son originarios de Río San Juan. El resto son migrantes provenientes de otras regiones. El 39 por ciento son de la RAAS y Chontales, y el 18 por ciento de Granada, Rivas, Carazo, Managua, Estelí, Matagalpa y Chinandega.
Al igual que los menores, sólo el 33 por ciento de las familias son de Río San Juan y el 77 por ciento provienen de otros departamentos.
El 23 por ciento de los padres de los menores se dedican a la agricultura, estas familias no poseen tierras y siembran en medianería, el 21 por ciento de los padres están desempleados y el 45 por ciento se dedican a la venta informal de servicios.
Once niños trabajadores no tienen padres y el siete por ciento no cuenta con el apoyo de ninguno de sus progenitores.
El 80 por ciento de las madres de los menores son amas de casa, la mayoría de las cuales se dedican a labores del hogar porque están desempleadas.
FALTAN POLITICAS INTEGRALES DEL GOBIERNO
Según el diagnóstico la búsqueda de parte del gobierno por erradicar el trabajo infantil no se sustenta en una política de desarrollo estable e integral que asegure empleo permanente a los padres y garantice la estabilidad de las familias pobres.
Aunque el Código de la Niñez y Adolescencia establece un marco jurídico de protección a la niñez, a Río San Juan aún no llegan los beneficios de esa ley.
Lamentablemente el trabajo infantil y la deserción escolar constituyen los factores más sentidos para los menores menos favorecidos de la sociedad, situación a la que contribuye el deterioro económico y la carencia de empleos de sus padres, causas principales de que aquí existan niñas y niños trabajando en las calles.
“La carencia de atención integral a las demandas de la población y la pobre visión de futuro que ha caracterizado al actual gobierno y consejo municipal, han profundizado la marginalidad de la población infantil privándolos del derecho a mejorar su bienestar y del disfrute de su niñez”, expresó Antonio Ruiz, contraparte nicaragüense del proyecto Rayito de Sol.
COMO AFECTA EL BAJO NIVEL ESCOLAR
Según el diagnóstico, los niños y niñas que carecen de acceso a la educación son el blanco más fácil para la sobreexplotación laboral, el maltrato y los abusos. El nivel escolar de los menores es muy bajo, el 35 por ciento no estudian y de estos el 50 por ciento son analfabetos; 19 abandonaron las aulas y el 65 por ciento de los que estudian están repitiendo grado.
Docentes y padres de familia coinciden en que la mayor parte de los problemas escolares de los menores se debe a la precaria situación económica de sus familias, y a veces a la falta de interés de los padres, la falta de motivación de los menores que repercute negativamente en su rendimiento académico bajo, indisciplina y altos porcentajes de deserción escolar.
Según el diagnóstico, algunos padres de familia no están interesados en la educación de sus hijos, secuela del mismo bajo nivel académico que ellos padecen, por lo que los retiran de los centros de estudio, contribuyendo con esto a elevar las altas tasas de analfabetismo y el crecimiento del sector informal.
La desmotivación de los menores se debe entre otras cosas al tipo de trabajo que realizan, se sienten cansados y sin ánimo de asistir a la escuela, se atrasan en sus actividades escolares y repiten con mucha frecuencia el grado.
HACINAMIENTO Y FALTA DE SERVICIOS
El 90 por ciento de las familias de los menores carecen de vivienda propia. Los techos de sus hogares en su mayoría son de zinc, piso de tierra y paredes de madera. La mayoría de estas viviendas son pequeñas y sólo cuentan con una habitación, porque no hay espacios para hacer divisiones.
El acceso a la energía eléctrica es del 50 por ciento. La mayoría de estos hogares no cuenta con agua potable debido a que no tienen recursos para la instalación del servicio.
TESTIMONIOS DE UNA REALIDAD
Triunfo Morgan Alaniz, de 15 años, vende bananos para ayudar a su familia. “Trabajo desde los siete años. Tengo que trabajar para ayudarle a mi abuelita porque está muy ancianita y si sus nietos no trabajan no comemos”.
– “A mí me gustaría laborar en una oficina, quiero aprender a leer y escribir, porque sólo pude llegar a segundo grado. Es triste no saber leer ni escribir, uno tiene que recurrir a otras personas para que escriban lo que a uno le pasa. Mi papá no quiere dejarme que vaya a la escuela por la noche porque dice que allí no voy a estudiar”.
– Felícito Castillo, de 8 años, lustrador, dice: “Como mi hermano era lustrador a mi mamá se le vino la idea de que yo también empezara a lustrar. Cuando me va bien me gano 40 córdobas y cuando me va mal me gano 20. Bueno, doy gracias a Dios porque me siento bien trabajando y puedo ayudar a mis padres y a mis seis hermanos”.
– Douglas Manuel Castro Ramírez, de 11 años, vende comida: “Yo tengo once hermanitos de diferentes papás y hace dos años que vendo comida para ayudar a mi mamá, trabajo de la una a las cinco de la tarde”.
– “Mi primer día de trabajo fue muy bonito porque hice mucha amistad con otros niños, me gusta vender para ayudar a mis padres porque con lo que ganamos todos compramos la comida para no perecer de hambre”, manifiesta el niño.