Lanzador Vicente Padilla.

Padilla no le "lanza" al matrimonio

Edgard Rodríguez C./Enviado Especial SAN FRANCISCO. Aún con lo introvertido que suele ser, Vicente Padilla nunca se va hacia atrás ante el test más retador, pero en medio de una fluida entrevista que me brinda, da la impresión de retroceder bruscamente ante una pregunta. -¿Es cierto que llegas a casarte? “No hombré… ¿Quién te dijo […]

Edgard Rodríguez C./Enviado Especial

SAN FRANCISCO. Aún con lo introvertido que suele ser, Vicente Padilla nunca se va hacia atrás ante el test más retador, pero en medio de una fluida entrevista que me brinda, da la impresión de retroceder bruscamente ante una pregunta.

-¿Es cierto que llegas a casarte?

“No hombré… ¿Quién te dijo eso?”, señala con brillo en los ojos y su rostro ruborizado… “En realidad, no voy a decir que nunca lo haré pero en este momento no lo he pensado”, dice y de inmediato me deja saber que cambiemos de tema.

-Pero ¿tenés novia?, insisto medio en broma, pero en serio.

“No seas bandido. Esa pregunta no se responde”, asegura y con un gesto me recuerda que no está interesado en referirse al tema, mientras indica que tiene una niñita y que cuenta con cinco hermanos, uno de los cuales podría ser grande.

Después de finalizado cada partido, Vicente, al igual que sus compañeros se baña y queda convertido en un galán. En una de sus muñecas sitúa un lujoso reloj cuadrado. En la otra, una gruesa pulsera, con un par de cadenas sobre el cuello.

“No es que necesite estas cosas de oro para sentirme bien, pero ya que las puedo comprar, lo hago. A lo mejor me van a servir en un caso de necesidad. Uno nunca sabe”, apunta con una sonrisa esbozada en su rostro en el dogout de los Filis.

Vicente podría no atravesar muchas necesidades si persiste pitcheando como hasta ahora.

Un contrato muy sustancioso es algo que ha de llegar de un momento a otro, aunque no necesariamente el próximo año o en el 2002, pero llegará.

“Desde luego que me gusta el dinero, pero no es algo que me tenga obsesionado. Por el momento, mi misión es establecerme, demostrar que tengo algún valor y luego la plata llegará por sí sola”, explica el veloz derecho pinolero.

Padilla asegura que poco a poco ha asimilado el ambiente de las Grandes Ligas, donde la abundancia es el denominador común dentro de una serie de prerrogativas. Sin embargo, aclara que aún no hay cambios en su forma de ser.

“No tengo por qué cambiar. Quienes han tratado conmigo saben que sigo siendo la misma persona que antes. Y siempre voy a agradecer a todos los que me han ayudado de alguna manera para llegar hasta donde estoy ahora”, indica.

El chinandegano insiste en señalar que su prioridad fundamental, además de establecerse con los Filis, es ayudar a su familia, algo que comenzó a hacer desde que laboraba como un adolescente en las bananeras, de donde saltó al juego.

“Aquí debo aprovechar lo más que pueda para poderle ser útil a mi familia. Con lo que he ganado hasta ahora, hemos mejorado un poco y vamos a ver qué se hace en los próximos años”, indica con su mente puesta en un futuro muy prometedor.

Cuando se asegura que mi grabadora se detuvo dice, como para evitar comentarios por si llegara a suceder lo inesperado: “sabés que, cuando a uno se le mete eso de casarse, es como de un momento a otro. Cuando acordás lo hacés”. Y es cierto.   

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