Justo clama por justicia

Tito Rondó[email protected] El mejor conocedor de prospectos del mundo, John Sickels, escribe de Justo Rivas que “físicamente, tiene talento, y parece que está convirtiendo ese talento en habilidad”. Para que eso pase, Rivas necesita experiencia. Esa experiencia se adquiere jugando, y la liga adecuada para un pelotero como Justo es la Liga Nica. Haber jugado […]

Tito Rondó[email protected]

El mejor conocedor de prospectos del mundo, John Sickels, escribe de Justo Rivas que “físicamente, tiene talento, y parece que está convirtiendo ese talento en habilidad”. Para que eso pase, Rivas necesita experiencia.

Esa experiencia se adquiere jugando, y la liga adecuada para un pelotero como Justo es la Liga Nica. Haber jugado con el Bóer, aunque solamente haya sido un rato, le ayudó mucho.

Ahora necesita jugar en este invierno 2000-2001. Está ilusionadísimo en jugar con el Rivas; conoce a sus directivos y le parecen “gente tranquila”, un ambiente propicio para desarrollarse.

Pero ahora resulta que FENIBA quiere impedir que este proceso siga. ¿Cómo? Dictaminando que todo profesional nica sea clasificado “categoría A” en vez de por rendimiento, y obligando a que los equipos consideren a los profesionales nicas, la inmensa mayoría de los cuales son clase A débil o Rookie, del mismo nivel que los importados, que son (o debieran ser) al menos doble A.

En otras palabras, si un equipo es serio y quiere tener oportunidad de ganar o al menos brindarle un buen espectáculo a su fanaticada, tiene que olvidarse de contratar peloteros nicaragüenses.

Para remediar la situación, le sugerimos a Carlos García y a los equipos que se subiera el roster de jugadores para el campeonato de 22 a 24, con esos dos espacios reservados para profesionales nicas, aunque fuera para jugadores de clase A para abajo.

Inicialmente a Carlos le gustó la idea, y el Bóer se abocó con Calixto Vargas para abrirle un especio a dos de los cuatro lanzadores nicas en la organización de los Astros de Houston (se hablaba que serían los dos más adelantados, Ernie Sinclair y Jefferson McCoy).

Repentinamente, la situación cambió. Ahora Carlos García dice que las nóminas se aumentarán de 22 a 25 peloteros, “pero uno categoría A, otro B y otro C”. O sea que nada cambia, excepto que los nicaragüenses quedan expulsados de su propio torneo.

No sé quién aconseja a Carlos. Quizás nadie. Suficientes problemas tiene con el asunto de las dos directivas del León. Pero tiene que haber alguien pensante que le diga que él es presidente de la federación precisamente para mejorar el béisbol, no para obstaculizarlo.

La selección para juegos regionales se hace de la mayoría de los peloteros que militan en el campeonato. Así que privar a los nicas profesionales de jugar no beneficia a nadie.

Para eliminatorias olímpicas y de campeonato mundial sí se ocupan profesionales, por lo que tenemos que ayudar a desarrollarlos. Todos los nicaragüenses tienen derecho a jugar en su patria. Ojalá nadie le aconseje a Carlos García que se haga “matamama”. Justicia para Justo (y los demás).  

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