En una de las posturas que será recordado Monseñor José Arias Caldera, quien ayer falleció después de sufrir una neumonía. LA PRENSA/ARCHIVO.

Fallece Monseñor José Arias Caldera

Ejército sufragó los gastos médicos en los últimos días del “Monseñor de los Pobres” La última parroquia en la que celebró misa fue en la de La Asunción, situada en Ciudad Jardín. Pero en el transcurso de su vida religioso fue párroco de la Santa Faz y de Santa Rosa Amalia [email protected] Desde que dejó […]

  • Ejército sufragó los gastos médicos en los últimos días del “Monseñor de los Pobres”
  • La última parroquia en la que celebró misa fue en la de La Asunción, situada en Ciudad Jardín. Pero en el transcurso de su vida religioso fue párroco de la Santa Faz y de Santa Rosa

Amalia [email protected]

Desde que dejó de oficiar misa, la vida de Monseñor José Arias Caldera, perdió sentido. La vela de su corazón de 84 años se apagó ayer.

Monseñor José Arias Caldera murió ayer de neumonía en el Hospital Militar. El líder religioso había ingresado a ese centro hospitalario hace casi un mes, según detallaron familiares presentes en su vela.

Arias Caldera, originario de Masaya, ingresó al Seminario para convertirse en sacerdote muy joven, a los 16 años.

Quienes lo conocieron aseguran que la vida de este sacerdote, proveniente de una familia pobre, estuvo marcada por una entrega a sus iguales.

Antonio Castro, Padre de la Iglesia La Merced del barrio Larreynaga donde ayer se velaba el cuerpo de Arias Caldera, recuerda a monseñor como un hombre que “entregó su vida al servicio de los demás”.

Castro explica que como buen pastor religioso que fue se valió de la palabra para denunciar siempre “la injusticia, la corrupción y los abusos de los poderosos”. El cura dice que fue “pobre, estuvo al lado de los pobres y murió pobre”.

Producto de esa vocación de servicio, Arias Caldera fue un líder católico que durante la década de los ochenta se identificó plenamente con el proceso revolucionario.

Hizo muchas gestiones en el ámbito internacional a favor de la paz en Nicaragua y en contra de la guerra que hubo en los ochenta. Por esa labor lo recuerda Vilma Núñez, la directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), quien mantuvo contacto cercano con monseñor.

Núñez dice que Arias Caldera mereció como pocos la orden “Carlos Fonseca”, máxima distinción que entrega el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Pese a ello, Núñez cree “que al final de su vida no tuvo el tratamiento merecido”.

Sin embargo, en la vela de Monseñor Arias Caldera no faltaron las coronas de diputados sandinistas y de miembros de la Dirección Nacional de ese partido, que según se rumora se negó a apoyar la gravedad del religioso. Noel Aquiles García, sobrino de Monseñor, niega esta versión.

No obstante, García reconoció que los altos mandos del Ejército de Nicaragua fueron los que asumieron la gravedad de su tío, quien fue atendido hasta su deceso en el Hospital Militar.

El sobrino dice que Monseñor vivía reprimido desde que fue retirado de su el vida religiosa. “A veces soñaba que daba misa”, dice García.

La última parroquia en la que celebró misa fue en la de La Asunción, situada en Ciudad Jardín. Pero en el transcurso de su vida religioso fue párroco de la Santa Faz y de Santa Rosa.

El entierro de este destacado religioso será hoy a las tres de la tarde en el Cementerio Occidental.  

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