- «Desde niño siempre ha vivido convencido de los beneficios que acarrea la buena salud y apariencia física», dice Orlando
- Ganador de medallas en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 87’, La Habana 91’ y Mar del Plata 95’, Vásquez ha sido varias veces galardonado por éstas y otras hazañas. También en múltiples ocasiones señalado por algunas desviaciones
Hijalmar Padilla [email protected]
La primera vez que elevó una barra con discos metálicos al cielo de sus aspiraciones deportivas contabilizó 20 kilos en arranque y 50 en envión.
Dieciocho años más tarde las cifras de Orlando Antonio Vásquez Mendoza se han disparado a 110 y 137, respectivamente, multiplicando con visible notoriedad su rendimiento y gloria deportiva.
Transcurría 1982 cuando este chavalo de apenas 13 años de edad soñaba con fortalecer su cuerpo.
No había ratos libres en que no aprovechara para mirarse en el espejo de su casa cada pulgada de músculos que crecía luego de una jornada de entrenamiento, al mando de Rodolfo Mendoza (q.e.p.d) en el Polideportivo España de Managua.
En realidad desde niño siempre ha vivido convencido de los beneficios que acarrea la buena salud y apariencia física.
De modo que si se trata de valorar puramente la calidad deportiva de Orlando Vásquez, hoy con 31 años y miles de dificultades a cuestas, debe seguir considerándosle el “Mejor Atleta Aficionado” de todos los tiempos en Nicaragua.
Pese a su controversial comportamiento, culpable de meterlo en líos de doping y deudas, Vásquez es el deportista aficionado que más satisfacción le ha brindado al pabellón azul y blanco.
“Nadie es perfecto en la vida. Todos tendemos a caer en malos momentos. Lo importante es superarlos, salir a flote”, dice Vásquez.
“En medio de esta situación no me puedo quejar. La gente me ha tratado bien en las buenas y en las malas”.
El “pequeño acorazado” de los hierros que crujen se prepara con ciertos cuestionamientos sobre su responsabilidad y disciplina, para participar por segunda vez en unos Juegos Olímpicos, propiamente en la edición XXVII de Sydney, Australia, 2000.
“No he dejado de entrenar. Sé el compromiso que tengo de por medio y no voy a fallar”, asegura.
“Tengo problemas económicos y eso me perturba, pero es precisamente porque todo el tiempo se lo dedico a las pesas”.
ATLETA DE LUJO
Es cierto. Vásquez no viene de un monasterio ni de permanecer encerrado en el Seminario.
Empero, el tipo es un atleta de lujo que le ha brindado más alegría que tristeza, más risa que lágrimas a este país que carece de muchos valores.
Ganador de medallas en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 87’, La Habana 91’ y Mar del Plata 95’, Vásquez ha sido varias veces galardonado por éstas y otras hazañas. También en múltiples ocasiones señalado por algunas desviaciones.
“Lo de Indianápolis me pasó por ingenuidad, era más joven, novato. No sabía lo que hacía. En San Pedro Sula, reconozco: cometí un error, pero eso pertenece al pasado”.
Coleccionar muchos triunfos le permite mantenerse como el “Mejor Levantador” de todos los tiempos encima de Miguel Niño, Carlos Pérez y Neftalí Parrales.
“Estoy hecho a la estatura para competir bajo presión y las olimpiadas brindan esa oportunidad. No tengo miedo”, sostiene.
DESPIERTA CONFIANZA
Sobre la capacidad competitiva de Orlando Vásquez hay una inevitable confianza. Esmildo López, entrenador cubano, es quien más le tiene fe, lo mismo el Comité Olímpico Nicaragüense (CON), cuyo organismo deportivo prácticamente se convirtió en su principal padrino en la preparación a Sydney 2000.
“Este muchacho ya nació para las pesas. Tiene una facilidad asombrosa para recuperarse y una facilidad envidiable para asimilar los entrenamientos”, asegura López.
Bajo la dirección de este sencillo y humilde entrenador Vásquez se afila desde finales de 1999.
“Voy a terminar entre los 10 mejores del mundo que no es nada fácil”, señala este atleta capaz de meterse entre los dos primeros lugares en el ámbito continental.
En Sydney será el primer pinolero en competir al subir al escenario el 16 de septiembre en el Centro de Convenciones del Muelle Darling.
Competirá en la categoría de los 56 kilogramos en la que aspira levantar la barra y los discos con un peso de 120 kilos en arranque y de 142 en envión.
Para eso cuenta con una avanzada de 110 y 137, récords nacionales que resumió durante el pasado Campeonato NORCECA, en Shreveport, Louisiana.
Tras ganar medalla de oro en su respectiva división Orlando apareció como uno de los más destacados en la revista Mundo Pesístico de la Federación Internacional de Levantamiento de Pesas (IWF).
“Creo que todavía tengo para más, para el otro ciclo olímpico”, asegura.
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“Lo tengo pendiente”.
SEMBLANZA
– Nombre: Orlando Antonio Vásquez Mendoza
– Edad: 31 años.
– Lugar de nacimiento: Managua
– Ocupación: Instructor de educación física
– Hobby: El cine y el boxeo profesional internacional
– Ídolos: No tiene
– Aspiración: Quedar entre los 10 mejores en Sydney