Le “partió” la vida de nueve machetazos

Olegario merodeaba la vivienda y al momento que José Locadio daba “sopa de muñeca” a su exmujer irrumpió en la escena El homicida también había cercenado dos dedos a la maltratada mujer Carol Munguía – [email protected] CHINANDEGA, SOMOTILLO.- José Locadio Méndez encontró una muerte instantánea. El crimen conmocionó a la población de Somotillo poco acostumbrada […]

  • Olegario merodeaba la vivienda y al momento que José Locadio daba “sopa de muñeca” a su exmujer irrumpió en la escena
  • El homicida también había cercenado dos dedos a la maltratada mujer

Carol Munguía – [email protected]

CHINANDEGA, SOMOTILLO.- José Locadio Méndez encontró una muerte instantánea. El crimen conmocionó a la población de Somotillo poco acostumbrada a escenas violentas como la que ocurrió el jueves en la noche en el barrio “La Barranca”.

Efectivos policiales acudieron al lugar de los hechos dos horas después que ocurriera la tragedia que, según versiones de testigos y vecinos, se inició con un tradicional pleito de pareja.

Méndez, el occiso, discutía con su mujer Ramona Emérita Padilla, de 39 años, en el patio de su casa. El hombre lastimaba a puñetazos a su compañera de vida y sobre ella descargaba palabras que herían la susceptibilidad de cualquier hembra.

De pronto y por la parte trasera se introdujo Olegario Moncada Usaga, de 48 años, ex compañero de vida de Ramona y quien no se sabe por qué motivos estaba cerca de la vivienda de la pareja.

“El hombre en visible estado de ebriedad terminó con la discusión. Dejó ir sobre la humanidad de Méndez nueve machetazos, de los cuales impactaron seis en la espalda, dos en el rostro y uno en la base craneal, el que irreversiblemente terminó con su vida”, dijo la Policía.

El jefe de la unidad policial en Somotillo, Capitán Fabio Armas, indicó que existe un expediente de peligrosidad del autor del suceso, en su mayoría por lesiones propinadas a terceros. La primera que se registra fue los repetitivos castigos a Ramona Padilla, a quien, cuando estaban juntos y en arrebato de cólera le cercenó los dedos de su mano izquierda.

Armas indicó que Moncada guardó prisión dos años por lesiones a un ciudadano y tiene ocho meses de gozar de libertad.

La Policía sospecha que el victimario que se fugó tras cometer el horrendo crimen, pretendía reanudar las relaciones sentimentales con Padilla, pues se asegura que “nunca la había olvidado”.  

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