Carol Munguía – [email protected]
CINCO PINOS.- El hambre de la zona norte será parcialmente saciada con la Operación Sequía con la que el Programa Mundial de Alimentos (PMA), respondió al llamado de siete alcaldes cuyos municipios fueron severamente afectados por los fenómenos climatológicos.
“No alcanzan a recuperarse de una crisis cuando entran a otra”, valoró la señora Rosa Inés Antolín, nueva directora del PMA en Nicaragua, que a pocos días de recibir el cargo visitó la zona norte de Chinandega.
Antolín expresó a grupos de la sociedad civil reunidos en Cinco Pinos, que la sede de su organismo en Roma analiza extender la ayuda por cuatro meses más, porque la situación por inseguridad alimentaria puede agravarse con la sequía y peligra extenderse con afectar a todo el país.
En este momento, el PMA atiende a 14 mil familias, 3 mil 315 de las cuales están ubicadas en siete municipios del Departamento de Chinandega, donde se tuvo conocimiento que las poblaciones se están comiendo sus reservas y que mientras el invierno no se normalice, amenaza a nuevos grupos vulnerables.
El organismo en este momento cruza listados conjuntos del MAG-FOR, SAS y los alcaldes, para tratar de cubrir sin duplicidad a quienes tengan la mayor necesidad, priorizando a productores que perdieron al menos el 50 por ciento de sus cosechas, obreros agrícolas que trabajan en la producción y jefas de familias que laboran la tierra.
En este momento se estima que hay pérdidas del 75 por ciento de las cosechas en el norte chinandegano, datos que reflejan que habrá limitación alimentaria en los próximos meses y también afectará al resto del departamento que espera la cosecha de estos rubros.
“Con organización ganaremos la lucha al hambre”, sostuvo la funcionaria del PMA al alcalde de Cinco Pinos, Sr. Henry Maradiaga, quien abogó porque Roma apruebe la nueva operación de emergencia para los municipios en riesgo por sequía.
La distribución de los alimentos está en marcha simultáneamente cuando los pequeños productores preparan las tierras para la cosecha de postrera. “Sin alimentación es difícil tener fuerza para trabajar y significa que tampoco tendrán alimentos”, dijeron los donantes.