ACAN-EFE
GUATEMALA. La Misión de Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA) denunció el jueves que en Guatemala han aumentado en este último año las ejecuciones extrajudiciales, los crímenes, las torturas, las amenazas de muerte y que se ha producido una reactivación de grupos paramilitares.
La Misión, que está dirigida por el alemán Gerd Merrem, presentó ayer el undécimo informe sobre derechos humanos, cuya protección verifica desde noviembre de 1994, en el que denuncia que Guatemala sufre un grave deterioro en el respeto de los derechos humanos.
El documento, que analiza el período del 1 de diciembre de 1999 y el 30 de junio pasado, revela que se han producido hechos graves que afectan negativamente el ámbito los derechos humanos.
La misión comprobó que hubo 4,863 violaciones de los derechos humanos, una cifra superior a las 4,781 registradas en el décimo informe de enero pasado, cuando el ente de la ONU señaló el estancamiento en el respeto de las garantías fundamentales del hombre.
La MINUGUA indica que el mayor índice de aumento de violaciones comprobadas se produjo en el derecho de libertad de asociación y reunión, así como en los derechos políticos.
La aparición de un “importante número” de cadáveres de presuntos delincuentes con señales de tortura en el marco de posibles operaciones de “limpieza social”, las amenazas de muerte, y los registros y robos “selectivos” en sedes de organismos sociales son otros indicios del deterioro.
La Misión se mostró preocupada por las patrullas conjuntas Ejército-Policía que persiguen aumentar la seguridad pública, vista como uno de las mayores carencias de los guatemaltecos.
Este tipo de medidas no favorece la desmilitarización de la sociedad, apunta el informe que, además, responsabiliza a la Policía Nacional Civil (PNC) de ser el principal violador de los derechos humanos.
La persistencia de torturas, especialmente cometidas por el Servicio de Investigación Criminal de la PNC, así como un aumento de las amenazas de muerte, son otras observaciones hechas por el organismo.