Carlos Dávila merece una oportunidad

Donald Bonilla/Especial para LA [email protected] Por más de 6.000 años aproximadamente, 300 generaciones hemos nacido y vivido en este Planeta Tierra. Muchísimas personas viven en la pobreza, mientras otros viven rodeados de comodidades e incluso en la opulencia. También hay personas bendecidas con extraordinarios talentos que esperan y buscan una oportunidad para desarrollar todas sus […]

Donald Bonilla/Especial para LA [email protected]

Por más de 6.000 años aproximadamente, 300 generaciones hemos nacido y vivido en este Planeta Tierra. Muchísimas personas viven en la pobreza, mientras otros viven rodeados de comodidades e incluso en la opulencia. También hay personas bendecidas con extraordinarios talentos que esperan y buscan una oportunidad para desarrollar todas sus capacidades. Carlos Dávila es una de esas personas.

Al conocer al tres veces campeón nacional de ajedrez, maestro FIDE (MF), maestro internacional (MI), medalla de oro… etc., etc., etc. pude percibir en él un sentimiento de desaliento y entre sonrisas tímidas, la incredulidad de que alguien pueda hacer realidad las promesas de ayudarle: “son tantas las personas que se me han acercado y después nunca más vuelven a aparecer”.

Hace unos dos mil años, Fedro, escritor romano expresó un dilema con estas palabras: “tan peligroso es creer como no creer”.

Realmente joven, 25 años de edad, vive en condiciones muy modestas, rodeado de muchas carencias, no pierde la fe de concluir su bachillerato para iniciar sus estudios de Derecho. “Creo que merezco una oportunidad”.

Su preparación para lograr excelentes resultados en los torneos es autodidacta, reproduciendo jugadas y extrayendo las lecciones de las partidas que encuentra en algunos libros, comprados en alguno de sus viajes al exterior. Así se prepara el mejor ajedrecista de Nicaragua en los últimos años.

No fue el cansancio físico y mental que produce el trabajo de vigilancia lo que le impidió conquistar el Campeonato Nacional 2000 de Ajedrez sino el ausentarse a una partida por cumplir con un turno rutinario de su trabajo. Esas son sus condiciones laborales.

“He buscado una mejor oportunidad, pero con mala suerte”. Frustración, desaliento, desconfianza, son sentimientos negativos que pudieran paralizar su desarrollo ajedrecístico y truncar la brillante carrera del posible Gran Maestro Internacional, para su propio orgullo y de los nicaragüenses.

Carlos: “al decidirme escribir esta nota lo hago pensando que puede ser posible lograr un cambio en tu actitud hacia las actuales circunstancias. Está comprobado que la suerte llega a aquéllos que se encuentran preparados (eso fue lo que pasó con el hoy campeón mundial de boxeo, Adonis Rivas). Quiero decirte que estos momentos de angustia material en las que vives van a pasar. Repítelo: esto va a pasar. El Colochón me va a ayudar. Las cosas para mí van a mejorar. Creo que hay personas de buena voluntad y desinteresadas que me extenderán la mano amiga. Jugar ajedrez es lo mejor que sé hacer y esa es una bendición de arriba que me obliga a utilizarla en toda su dimensión. Estudiaré más, practicaré mejor, lograré los mejores resultados en el torneo que estoy participando. Aseguraré el primer lugar. Ese soy yo”.

En alguna parte del libro de los Proverbios usted puede leer: “todos necesitamos amigos confiables que nos apoyen en momentos difíciles”. Sí, amigo, usted que lee en este momento, lo invito a preguntarse: ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a este muchacho?.

Tanto si sus ingresos son altos como si no los son; si representa a alguna empresa grande o pequeña, atrévase a dar. Muchas personas creen firmemente que todo aquél que da, recibe en mayor proporción y han hecho de la acción de dar el eje central de su filosofía personal. ¿Qué opina usted?. Claro que sí, él merece una oportunidad. Usted puede contactar a Carlos de los Semáforos de la Clínica Santamaría 3c. al Sur 1/2c. abajo a mano derecha.   

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