Humberto Meza yJorge Loaisiga Mayorga [email protected]
Luego de 45 años de intentos por otorgar estabilidad al servicio diplomático, la Asamblea Nacional aprobó finalmente una Ley del Servicio Exterior, que pretende alejar las funciones diplomáticas de las incertidumbres políticas.
La ley aprobada en su totalidad, plantea en términos generales la creación de una Academia Diplomática dirigida por la Cancillería de la República, para formar diplomáticos de carrera, exceptuando los cargos de naturaleza política, como lo son los Embajadores en misiones en el extranjero.
A partir de esta legislación, el Ministerio de Relaciones Exteriores tendrá que elaborar un escalafón de funcionarios, desde los cargos de embajador hasta agregados diplomáticos, cuyas equivalencias son determinadas en la ley como Ministros de Estado hasta directores de área.
Aunque el escalafón será elaborado a discreción del Poder Ejecutivo, el directivo de la Comisión del Exterior del Parlamento José Ernesto Bravo, resaltó que desde la aprobación de la ley, el Servicio Exterior ya no quedará sujeto a las decisiones políticas de los presidentes en turno.
“Cuando hablamos del servicio exterior, esta ley da estabilidad para cargos desde el Ministro Consejero hacia abajo.
ACTUALES FUNCIONARIOS A CALIFICACIÓN
En cuanto a los actuales funcionarios en el servicio diplomático, la nueva ley ordena la creación de un Comité Especial Calificador, quienes durante 180 días elaborarán el primer Escalafón del Servicio Exterior, decidiendo el retiro o el mantenimiento de diplomáticos de carrera y que no desempeñen labores administrativas.
Para el Canciller Eduardo Montealegre, la importancia de la ley es el hecho histórico de que por primera vez el país tendrá un instrumento para ordenar la política exterior.
“Es histórico el hecho de que se haya aprobado una ley de servicio exterior porque es la primera vez que Nicaragua va a contar con una cuando la sancione el presidente”, dijo Montealegre.