Mario Sánchez [email protected]
William Graham Michell, Presidente de la Junta Directiva del Banco de Finanzas (BDF), dijo que la dirigencia de esta institución está sorprendida que el abogado del Banco del Café (Bancafe) haya relacionado a directivos del BDF con el supuesto fraude cometido por la dirigencia de la empresa Servicios Navieros Marítimos (Semar).
Graham Michell afirmó que el Banco de Finanzas es una víctima más de los fraudes cometidos por la Junta Directiva de Semar, al igual que lo fueron otras instituciones bancarias nacionales e internacionales y compañías aseguradoras.
El doctor José Adán Barillas Jarquín, abogado del Bancafe, denunció a los directivos de la Agropecuaria Santa Elena (Agrosanelsa) y a la directiva de Semar por los delitos de estafa en perjuicio de ese banco.
Pero incluyó a William Graham Michell, Rodrigo Reyes Portocarrero y Mario Cardenal Chamorro, directivos del BDF y que, según Graham Mitchell, nada tienen que ver con el supuesto delito cometido por los hermanos Centeno Roque y la Junta Directiva de Semar.
“El BDF no tiene absolutamente ninguna relación con el fraude que la directiva de Semar cometió contra varias instituciones financieras nacionales e internacionales y a compañías aseguradoras”, afirmó Graham Michell.
VÍCTIMAS DE LA OPERACIÓN CASCARILLA
Graham sostuvo que los bonos de prenda dados por Semar no tenían respaldo de productos (café), sino que la mercancía que había estaba mezclada con cascarilla de arroz.
Al descubrir el engaño, los socios del BDF cubrieron la diferencia financiera, la cual no quiso especificar, con recursos propios, para evitar daños sobre el patrimonio del banco y a sus clientes.
Explicó que la directiva del banco también procederá a lo inmediato a recuperar prendas. Esta tarea la han mantenido durante los últimos 30 días y concluirá hasta recuperar el máximo de los recursos del banco.
“Al momento no tenemos ningún problema financiero. Todo está cubierto con dinero efectivo con suficientes garantías y de fácil liquidación, tal como lo certificó la Superintendencia de Bancos”, agregó Graham Michell
Explicó que la única relación con la directiva de Semar consistió en comprarle bonos de prenda certificados, emitidos por Semar o tomados por Semar como prendas de sus clientes, entre éstos el supuesto café de los hermanos Centeno Roque.
Pero esta relación comercial con Semar se rompió cuando los supervisores del banco descubrieron que las garantías dadas por los Centeno Roque y Semar, no tenían respaldo, es decir que el café prendado no existía, sino sólo cascarilla de arroz.