- Rosa Argentina Aguirre es víctima de una extraña enfermedad
- Familiares lo atribuyen a hechicería
Juan Ignacio Rosales [email protected]
Con una voz apenas perceptible, Rosa Argentina Aguirre Pérez, madre de una menor de 10 años, pide auxilio a personas bondadosas que le ayuden con el calvario que padece desde hace más de siete años.
“Antes de enfermarme, vendía frutas y confites en el barrio Loma Linda, de La Surtidora, una cuadra abajo, una hacia el lago, en la parada de bus. Un día caí desmayada y convulsioné y desde entonces mi salud se ha ido empeorando”, dijo Aguirre Pérez.
Destacó que “el día que me enfermé perdí todo el dinero de las ventas y a los tres días mi delantal, los canastos donde tenía la mercadería, todos los productos, se pudrieron y mi marido al poco tiempo me dejó por otra mujer”.
Por su parte, Luisa Amanda Aguirre Soza (64) madre de Aguirre Pérez, cree que se trata de brujería argumentando que: “Fui a ver a un brujo que vivía en Nindirí y me dijo que a mi hija le habían dado de beber un sapo seco y molido en un refresco y que desde entonces estaba enferma”.
“Años atrás a Rosa Argentina la llevamos a varios hospitales pero nos dijeron que no tenía nada; entonces dejamos de llevarla a consulta”, explicó la señora Aguirre Soza.
En tanto, médicos consultados acerca del caso y que pidieron omitir sus nombres hasta no ver en persona y realizarle exámenes a Aguirre Pérez, al ver una fotografía de la desmejorada mujer, dijeron que no se aventuran a decir cuál es la enfermedad que la ataca.
Explicaron que debe ser ingresada a un hospital para realizarle los exámenes correspondientes y conocer el problema de salud que tiene; asimismo, descartaron la posibilidad de que se trate de brujería.
La joven madre, desde su lecho de enferma, pide a personas de buen corazón que le ayuden. “Nosotros (su familia), somos pobres. Mi madre apenas consigue para medio comer, mi hija no sabe ni leer ni escribir, nunca ha ido a la escuela en sus diez años y mi hermano está sin trabajo”.
La madre, Luisa Amanda, subrayó que “vivimos de las cinco libras de maíz con que hago tamales, los que salgo a vender por las calles de Loma Linda y San Judas”.
Cualquier ayuda para esta familia puede ser entregada en la siguiente dirección: del cementerio del barrio Loma Linda, dos cuadras al lago, una cuadra al oeste.