- Víctima habría utilizado un
machete romo y el hechor
cinco tiros de una 3.57 - Por la posición en que estaba, un tiro le partió corazón e hígado
- No había sentencia de juez ordenando entregar la propiedad y como Conrado Lanzas lo había agredido en otras ocasiones, el 15 de marzo de este año se había comprometido ante los oficios notariales del doctor Mario Mairena Jarquín a respetar, no molestar ni interferir a la familia Jarquín que reside en el barrio El Porvenir
Mario Sánchez [email protected]
Un matagalpino de posición económica media, armado de una pistola Taurus 3.57, llegó hasta la casita de un anciano con quien tenía un litigio por tierras en un barrio marginal de Matagalpa y lo acribilló a balazos alegando defensa propia, dijo la hija de la víctima.
Se trata de Joaquín Conrado Lanzas, quien mató al anciano Agustín Jarquín Rivas, porque según él lo atacó con un machetito sin filo y le asestó dos golpes, uno en la frente y otro sobre la mano derecha para hacerlo soltar una pistola Jericó 3.57 que llevaba bala en boca.
Conrado Lanzas está preso en el penal de Waswalí, Matagalpa, adonde fue remitido luego de la sentencia emitida por la jueza Karla Emilia Sáenz, del Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Matagalpa, que lo encontró culpable de homicidio doloso en contra del anciano Jarquín Rivas, quien estaba en su propiedad, desarmado y sentado en cuclas.
La Policía decomisó el revólver Taurus 3.57 y en el sitio encontró los cinco casquillos, todos disparados con el arma de Conrado Lanzas, según dictamen del Laboratorio Central de Criminalística de la Policía.
Según el dictamen de Sara Mora Grío, médica forense de Matagalpa, que coincide con la declaración de Andrea Ivania Torres, hija de la víctima, Jarquín Rivas recibió cinco balazos, uno de los cuales le entró sobre la tetilla izquierda y en recorrido hacia abajo le partió el corazón y el hígado y finalmente se le alojó en la zona lumbar (en la rabadilla), de donde fue extraído por la forense.
Otros tres balazos se alojaron en el abdomen y otro le atravesó el brazo derecho. La forense determinó que éstos fueron rasantes, pero según Andrea Ivania, los tres de la zona del ombligo fueron penetrantes, al igual que el otro que le atravesó el brazo derecho y entre “cuero y carne” le atravesó la tetilla del mismo lado.
De acuerdo con la trayectoria del balazo que le entró en la tetilla izquierda, Jarquín Rivas estaba sentado, en cuclas, indefenso, posiblemente acomodando diez ladrillos que cargaría dentro de un saco.
Conrado Lanzas, acompañado de un menor de edad, hijo suyo, llegó hasta donde estaba la víctima y, de pie, le hizo los cinco disparos. Jarquín Rivas instantáneamente cayó muerto. Conrado Lanzas huyó en el acto, seguido por su hijo que, según testigos, le reclamaba: “¿Por qué mataste a ese viejito, si no te estaba haciendo nada?”.
“Durante la huída, se cayó y se golpeó la frente y la mano. Ahora alega que esos golpes fueron dados por mi papá con un machete romo. Mi papá estaba desarmado, sentadito, acomodando diez ladrillos, cuando llegó Conrado Lanzas y lo mató”, sostiene Andrea Ivania.
Agrega que Sáenz Terán utilizó el dictamen del forense como cuerpo del delito y como prueba de la culpabilidad de Jarquín Rivas. También sostiene que Conrado Lanzas hizo primero cuatro disparos de advertencia a Jarquín Rivas, exigiéndole que se retirara de la propiedad, pero el anciano se le lanzó encima y le causó las lesiones con el machete romo.
Conrado Lanzas alega que la casa de donde Jarquín Rivas estaba cargando los ladrillos, es de su propiedad y que llegó a reclamarle por estar destruyendo el inmueble.
Pero según la acusación que envió el Procurador Gerardo Medina, el dos de agosto la víctima estaba recogiendo ladrillos que son de su propiedad, ya que él había construido la casita. Por tanto no estaba cometiendo ningún delito y todos los balazos fueron disparados con premeditación y ventaja.
La casita también está construida dentro de un terreno de una manzana que Jarquín Rivas recibió de la empresa Chale Haslam en pago de sus prestaciones sociales por haber trabajado allí como conductor.
No había sentencia de juez ordenando entregar la propiedad y como Conrado Lanzas lo había agredido en otras ocasiones, el 15 de marzo de este año se había comprometido ante los oficios notariales del doctor Mario Mairena Jarquín a respetar, no molestar ni interferir a la familia Jarquín que reside en el barrio El Porvenir.
ALEGAN DEFENSA
Pero el doctor José Luis Pérez, defensor y Lesbia de Conrado Lanzas, esposa de Joaquín Conrado Lanzas, sostienen que éste mató al anciano en defensa propia, “porque cuando él llegó a reclamarle por estar derribando la casa que está en nuestra propiedad, él se le lanzó con el machete romo y le hizo una herida en la frente y otra sobre la mano derecha”, dijo la esposa.
– La señora Conrado también responsabiliza a la jueza Karla Emilia Sáenz Terán por lo que le suceda a su marido en la cárcel, ya que considera que está preso de manera injusta y porque es hipertenso y puede sufrir un infarto cardíaco.
– Mientras, el abogado José Luis Pérez acusa a la jueza Sáenz Terán de haber emitido su sentencia en base al dictamen de la forense Mora Grío y que la judicial también obvió el mismo dictamen que dice que Conrado Lanzas tiene una herida contundente en la frente y otra sobre la mano derecha, posiblemente hechas con un machete romo.