Profanan restos en tumba de Ocotal

Roban piezas de oro de cadáver sepultado hace 24 años Vigilante vio sombras encapuchadas pero les tuvo miedo REDACCION [email protected] Delincuentes encapuchados profanaron la madrugada del miércoles en el campo santo de la ciudad de Ocotal la tumba donde descansan los restos de Octavio Lovo Moncada, dejando tirada la osamenta y llevándose las piezas de […]

  • Roban piezas de oro de cadáver sepultado hace 24 años
  • Vigilante vio sombras encapuchadas pero les tuvo miedo

REDACCION [email protected]

Delincuentes encapuchados profanaron la madrugada del miércoles en el campo santo de la ciudad de Ocotal la tumba donde descansan los restos de Octavio Lovo Moncada, dejando tirada la osamenta y llevándose las piezas de oro de la dentadura del difunto.

Efectivamente, La Prensa comprobó el suceso cuando aún se encontraban fuera de la sepultura los restos de osamenta de quien fuera Octavio Lovo Moncada, fallecido el 31 de agosto de 1976. Una de las partes que se encontraban fuera era la dentadura, de la cual habían extraído las piezas de oro.

El señor Teodoro Colindres, encargado del cuido y mantenimiento del Cementerio de Ocotal, dijo que se había percatado del incidente hasta en horas de la mañana y que presume ocurrió a media noche.

Aseguró que normalmente e incluso en horas del día llegan algunos ciudadanos a tomar licor o parejas que buscan la sombra de la noche para sus encuentros amorosos, pero que nunca antes conoció de profanación de tumbas con fines delictivos.

La denuncia fue interpuesta en la Policía Nacional, pero Colindres lamentó que los agentes no le hayan dado la importancia debida al caso, pues todavía en horas de la tarde no habían hecho presencia en el lugar para realizar las debidas averiguaciones y dar con el paradero de los profanadores.

Una persona que pidió no ser identificada pero que es empleado de la Alcaldía municipal, manifestó que detrás de la profanación y saqueo de las tumbas podría estar una bien organizada banda.

El hombre, un tanto asustado, reveló que entre las 12 de la noche y la una de la madrugada se mueven en el lugar sagrado un grupo de cinco sombras que apenas se les logra ver el rostro encapuchado que cargan luces (candelas) y herramientas. “En realidad nunca los he visto de qué lugar salen, tampoco he logrado conocer el punto por donde desaparecen”, afirmó.

Al preguntársele por qué no ha salido a enfrentar a los encapuchados, el hombre aseguró que siente miedo a que le pase algo sobrenatural o bien porque los encapuchados sean de carne y hueso y al verse descubiertos puedan asesinarlo.   

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