- Hay que cambiar las formas tradicionales de producción
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Las exportaciones de carne han disminuido en la segunda mitad de la década de los años 90. Así lo aseguró, José Marenco, titular del Ministerio Agropecuario y Forestal (MAG-FOR), durante su intervención en el taller centroamericano, sobre “Mejoramiento del comercio de la carne bovina en Centroamérica”.
El ministro explicó que el potencial ganadero en la región es “grande”, sin embargo indicó que las estadísticas han demostrado que desde el inicio de la segunda mitad de la década de 1990 se ha presentado una marcada tendencia decreciente de las exportaciones de carne bovina.
De igual forma, señaló que este descenso se ha dado también en los precios o valor del producto mismo.
“Según cifras de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), reflejan que en 1990 la carne bovina ocupaba un quinto lugar entre los 10 principales productos de exportación, cinco años después aparece en el décimo lugar”, dijo Marenco.
El ministro durante su intervención se refirió a las formas tradicionales de producción de carne bovina, la cual dijo debe ser cambiada. Para tal efecto recomendó el uso intensivo de los recursos tierra, mediante sistemas de pastoreo, la realización de programas de suplementación o bien una combinación de ambos.
No obstante la situación de muchos ganaderos en el caso de Nicaragua es tan crítica que no les permite ni siquiera desarrollarse.
Los altos costos productivos de los productores de ganado mantienen a este sector en vilo.
En Centroamérica cerca del 30 por ciento del territorio está cubierto de pastos, los que albergan una población bovina de aproximadamente 10 millones de cabezas de ganado. Estas se encuentran distribuidas en unas 400,000 fincas, las que en su gran mayoría son pequeñas haciendas.