- «Quiero regresar a la Selección y confío en la Directiva del Bóer», afirmó Nemesio
- Tiene la más alta marca para un artillero pinolero: 439 puntos en 1992 tumbando los 436 de Vicente López en 1978
- Posee un récord de 5 temporadas registrando promedios de 400 puntos, en el mayor alarde ofensivo de la etapa moderna de nuestro béisbol
Edgard Tijerino [email protected]
Hay tiempo para todo, como bien lo explica la Biblia, incluso, tiempo para batear, para permanecer siendo figura descollante, o más allá, para continuar como símbolo de nuestro béisbol… Eso lo sabe bien Nemesio Porrras.
Después de una difícil temporada 99-2000 pese a su éxito como empujador, el más fino y preciso ataca-pitcheres de los últimos tiempos, un artista trabajando en el cajón de bateo como si fuera Rodin o Goya, o Champollion descifrando jeroglíficos, está de regreso en las esferas de la más agitada motivación, pidiéndole inspiraciones al madero, ansioso por escuchar el grito de ¡Play Ball!, y mostrarse en pie de guerra, como Jerónimo o Héctor.
El carga con el peso de una gigantesca responsabilidad, y es perseguir sus propias huellas como un modelo a prueba, ese que construyó con una voluntad ardiente, un empeño sin fronteras, una disciplina sin mácula y un incomparable amor por el juego.
Me recibe en su llamativa casa, fruto de un trabajo sazonado, con una escena familiar: viendo por TV un juego de béisbol por el ESPN, con la compañía de su esposa Dulce y su hijita Katherine, y por supuesto, usando una camiseta de los Indios del Bóer.
“Confieso, estoy desesperado por regresar al terreno, por escuchar el rugir de la multitud, por entrar en acción, por funcionar, por responder, por disfrutar del juego que sigue siendo mi prioridad número uno”, me dice cobijado por un entusiasmo capaz de mover montañas.
– ¿Por qué tanta excitación?… ¿Sentís que quedaste en deuda con el público el año pasado?
“No es por eso… Es cierto que tardé un poco en adaptarme al bate de madera porque no estuve en la Selección y sólo entrené una semana, pero logré enderezarme y terminar con cifras decentes… Pero es que he pasado tanto tiempo metido en el closet como bateador, casi 6 meses, que es natural estar ansioso… Creo que todos los peloteros lo estamos… Siento como si estoy renaciendo”.
– Llegué a pensar que tu éxito en los negocios, tu nuevo status económico, habían carcomido tu interés por el béisbol.
“Bueno, en cierto momento lo que me sentí es un poco cansado… Y es que el trajín entre el torneo, las concentraciones y los compromisos internacionales, es muy intenso, y encima de todo eso, tenés que atender los negocios, pero el béisbol nunca me ha aburrido, ha sido siempre algo muy importante en mi vida, casi lo esencial”.
– ¿Ese renacer de tu interés de impulsaría a regresar a la Selección?
“Sí, exactamente… También estoy ansioso por volver a la Selección y he pensado en el Pre-mundial”.
– ¿Y todavía te emocionás al llegar al estadio, al ponerte el uniforme, al salir al terreno, al tomar un bate, al enfrentar a un pitcher, al escuchar tu nombre desde la multitud?
“Eso siempre ha sido muy emocionante para mí. Es como si lo necesitara. Me estimula grandemente, como si fuera el primer día”.
<B- Vamos, una reconciliación completa… ¿Y qué dice tu esposa?
“Ella me apoya, es mi principal fanática”.
– ¿Es cierto que sus celos por tu popularidad entre la fanaticada femenina, fueron un inconveniente?
“No, ella no es celosa… ¿De dónde han sacado eso?… Por favor”.
– Te estás quedando con sólo una niña… ¿No piensan aumentar la producción?
“Me gustaría otro hijo, pero ya veremos… Dulce está bien y quizás lo intentemos”.
– ¿Cómo te calificás como marido, como padre y como hijo?
“Sin exagerar o pretender hacerme el bueno, me considero muy buen marido, muy buen padre y un hijo responsable”.
– Comparte ese criterio doña Dulce?
“Tendrías que preguntárselo a ella… Mirala, allá está conversando con Auxiliadora”.
– ¿Te gusta beber licor y fumar?
“No… Bebo cerveza ocasionalmente… Hubo un tiempo en que tomé tragos pero sin excederme, y fumar no me gusta, aunque lo he hecho cuando hemos estado mucho tiempo fuera del país”.
– ¿Has probado drogas en alguna ocasión?
“Sí, dos veces, cuando estaba chavalo”.
– ¿Y te gustó?
“No, me sentí mal por la curiosidad y por los resultados… Nunca más volvió a ocurrir”.
– ¿Y las tentaciones femeninas?
“Cuido mucho mi hogar, quiero mucho a Dulce y trato de mantenerme lejos de problemas”.
– ¿Es eso una respuesta categórica?
“Sí lo es”.
– Okey regresemos al béisbol. ¿Con cuántos managers has tenido problemas?
“Con ninguno… Hasta hoy, no he sido un fabricante de complicaciones, soy disciplinado y manejo muy bien la relación manager-jugador”.
– ¿Cuántos años más en el béisbol?
“Yo nací para el béisbol, me desarrollé como persona en cuadros de béisbol, no concibo vivir alejado del juego… Creo que rindiendo al máximo me pueden quedar unos cuatro o cinco años, pero estaré en acción hasta que mi organismo me grite ¡Nemesio, ya no podés!”.
– Tu ambición por el dinero, es muy fuerte.
“Fíjate que no… Soy trabajador, tengo una gran esposa, trato de vivir bien y para eso se necesita ganar bien, pero no soy un ambicioso peligroso… Sólo quiero poder vivir bien y darle lo necesario a mi familia”.
– ¿No dejarías el Bóer por una mejor oferta?
“No… Debo decirte que he tenido fuertes ofertas y prefiero permanecer con el Bóer”.
– ¿Es por lo que simbolizás?
“No propiamente, es por la responsabilidad que siento con el equipo, con la fanaticada de Managua, con el periodismo, conmigo mismo”.
– A propósito… ¿Qué tan bien te has llevado con el periodismo?
“Muy bien… Les agradezco mucho. No tengo quejas, excepto algunos inconvenientes pequeños en 1986, pero nada trascendental”.
– ¿Qué tan abrumado te sentiste el año pasado al estar distante de la pelea por el liderato de bateo?
“Abrumado no, preocupado sí, porque no estuve en mi nivel… Me costó mucho sostenerne para terminar en 300 porque me faltó preparación… Ahora todo será diferente”.
– ¿Qué ha sido para vos lo más frustrante en el béisbol?
“Hace unos años, era el no ser campeón con el Bóer, pero luego lo logré tres veces y casi cuatro, ahora considero lo más amargo, haber sido descartado de la Selección del 86 y haber sido eliminado con el Bóer el año pasado?
– ¿Tenés confianza en la actual Directiva india?
“Sí, creo que se ha reunido de muy buenas personas con capacidad de gestión e interesadas en sacar a flote al equipo”.
– ¿Podrá ser competitivo el equipo?
“Sí, tenemos el material, aunque perdimos algunos valores que considerábamos tener asegurados”.
IMPRESIONANTE
– Seis veces campeón de bateo, la primera en 1991 y la última en 1998.
– La más alta marca para un artillero pinolero: 439 puntos en 1992 tumbando los 436 de Vicente López en 1978
– Cuatro cetros consecutivos de bateo entre 1991 y 1994.
– Récord de 5 temporadas registrando promedios de 400 puntos, en el mayor alarde ofensivo de la etapa moderna de nuestro béisbol.
– Figura clave en Series Finales, incluso como refuerzo del San Fernando.
– Entre tantas grandes atrapadas, dos para guardar en el closet de la grandiosidad: una contra el Rivas durante una serie final con el uniforme del San Fernando, y otra contra Panamá en los Panamericanos de Argentina en 1995, que garantizó la medalla de plata.
– “Su habilidad defensiva, es de Big Leaguer”, dijo de él Pedro Ramos.
– “Su valor inspiracional, no tiene medida”, dijo Jorge Fuentes, manager de Cuba.