- Sólo 20 marinos rusos podrían estar vivos
(EFE-AFP)
MÚRMANSK, RUSIA.- Las esperanzas de salvar a los posibles supervivientes del submarino atómico ruso “Kursk” hundido en el Artico se depositaron ya sólo en el auxilio internacional, que llegará hoy sábado por la noche.
Los equipos rusos de salvamento hicieron el viernes más de diez intentos de acoplar un batiscafo a una escotilla del sumergible, y en una ocasión casi lo lograron.
“Seguiremos aquí hasta el final de nuestra misión”, declaró con gravedad el almirante Viacheslav Popov, comandante de la Flota rusa del Norte, a la que pertenece el “Kursk”.
Fuentes próximas a los trabajos de rescate dijeron a EFE que a bordo del sumergible pueden estar vivos “apenas veinte” de sus 118 tripulantes, y revelaron que la Flota del Norte ya empezó a preparar las honras fúnebres.
Pero los esfuerzos resultaron vanos por el temporal que impide las maniobras, la poca visibilidad bajo el agua, donde el “Kursk” se hunde en el fango, y por estar inutilizada una escotilla de escape y desfigurada otra, según fuentes de la Armada.
Los socorristas que lograron enganchar el batiscafo a la escotilla de escape de la popa del “Kursk” no pudieron extraer el agua del pasadizo, y el minisubmarino tuvo que desprenderse tras haber agotado sus baterías.
Más que por falta de aire, cuyas reservas tal vez duren aún, los marinos pueden morir por intoxicación con dióxido de carbono en el interior, producido por su propia respiración, y con otros gases tóxicos generados por las baterías inundadas del navío.
Las últimas esperanzas de salvar a la dotación se depositan en el moderno minisubmarino británico LR5 que navega a toda máquina desde Noruega a bordo del buque “Normand Pioneer”, y en la llegada de un equipo de rescate noruego.
Las investigaciones sobre las causas del naufragio hicieron a la Armada deducir que el submarino sufrió un “fuerte impacto dinámico” con un “objeto exterior de gran tonelaje” que le abrió una enorme vía de agua y lo hundió en un par de minutos.
El presidente y comandante supremo de las Fuerzas Armadas de Rusia, Vladimir Putin, ampliamente criticado por la opinión pública, justificó a la defensiva su pasividad tras el accidente del submarino nuclear “Kursk”, que ha dejado su imagen por los suelos.
“Claro, el primer deseo fue volar a la zona, a la base de la flota para tomar conocimiento en el lugar de la situación, pero me contuve”, dijo el “número uno” del Kremlin, que lucía bronceado, ante las cámaras de televisión.
Los allegados de los tripulantes del “Kursk” acusaron el viernes a las autoridades rusas por su incapacidad para salvar a los hombres del submarino, considerando que las operaciones de rescate se habían iniciado demasiado tarde, informó la televisión local.