Las notas musicales que con sus ágiles manos “arranca” del órgano, don Orlando Silva, deleitan a los leoneses en la Catedral de León. LA PRENSA/LINARTE.

Don Orlando Silva: una reliquia de León

Ha cantado en los oficios religiosos de defunción de tres grandes poetas: Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Azarías H. Pallais; de los obispos Oviedo y Reyes, Salazar y Barni; del doctor Mariano Fiallos Gil y en la misa de primer aniversario de Anastasio Somoza García «A partir de los 80 me buscaron de los […]

  • Ha cantado en los oficios religiosos de defunción de tres grandes poetas: Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Azarías H. Pallais; de los obispos Oviedo y Reyes, Salazar y Barni; del doctor Mariano Fiallos Gil y en la misa de primer aniversario de Anastasio Somoza García
  • «A partir de los 80 me buscaron de los colegios Calasanz y el San Ramón, para que fuera maestro de música. Recuerdo que tuve un coro en el Calasanz con el cual realizamos un concierto de música clásica en el Teatro González. Lo primero que enseñaba era el Himno Nacional porque ahora sólo ponen un casete y ya no cantan. Además compuse algunos cantos a imágenes que no se les conoce ninguno, como a San Martín de Porras y la Virgen Niña», expresa Don Orlando

Maricely Linarte – [email protected]

León.- A sus 73 años, lleva más de medio siglo de interpretar música religiosa ejecutando el órgano en los templos de la ciudad. Es considerado por muchos como una reliquia de León por la destreza con que ejecuta el instrumento y por la memoria de saber cientos de partituras de cantos gregorianos y en español.

Orlando Silva, nacido en León el 2 de octubre de 1927, desde los 25 años ingresó a la Basílica Catedral de la Asunción para ser el músico exclusivo de los oficios religiosos de este templo.

Es común encontrarlo sentado en la butaca, frente al órgano amenizando en todas las misas dominicales y de los jueves que se celebran en la Catedral.

LA PRENSA: ¿Cómo se inició en la música religiosa?

Orlando Silva: Empecé solfeando con un violinista cuando era adolescente, después le solicité al obispo de entonces, Monseñor José Calderón y Padilla que deseaba entrar al hospicio donde se graduaban los organistas religiosos. Me preguntó si era tenor pero tenía voz corta, aún así ingresé al grupo que era dirigido por el Padre Marcelino Areas durante un año y medio hasta que me dijeron que no siguiera llegando.

LP: ¿Qué sucedió después?

OS: Decidí asistir a clases particulares de piano con la señorita Berta Castro, con ella estuve otro año y medio hasta 1944. Recuerdo que al final dejó de cobrarme porque dijo que nunca había tenido un alumno que asistiera a clases con tanto entusiasmo.

LP: ¿Era difícil ser músico a mediados de siglo?

OS: Para ser músico religioso y tocar dentro de un templo, se debía poseer un título extendido por la Iglesia, después de aprobar el examen con el Padre Areas, aprender gregoriano para poder cantar, así como latín y acoplarse con otros para cuando se interpretaban los cantos corales a voces. Ahora las cosas son más fáciles.

LP: ¿En qué consisten esas facilidades don Orlando?

OS: Para 1965, aproximadamente la Iglesia dijo que toda la música debía cantarse en la lengua vernácula de cada país, yo sabía todo en latín y tenía que aprender nuevamente los cantos pero en español, fue por eso que el cambio lo sentí. Desde entonces las cosas son más fáciles para los músicos, ahora no son ni titulados.

LP: ¿Recuerda cómo llegó a ser el músico de la Catedral?

OS: Después de obtener el título con un examen brillante en 1947, el Padre Luis Enrique Mejía Fajardo me llamó para que fuera el organista de la Catedral con la condición que fuera exclusivo y no tocara en fiestas. Antes de mí estuvo Macario Carrillo desde inicio de siglo hasta el 34 y luego Alejandro Parrilla quien se retiro por la vejez.

LP: ¿Las celebraciones de hace 50 años eran diferentes a las actuales?

OS: Había dos tipos de misas, las armonizadas en las que participaba el pueblo con cantos de la época y las misas cantadas que sólo se escuchaba al músico. Era bonito escuchar los coros de música gregoriana en los templos de León, coros que ya no se ven.

LP: ¿Cuáles son las misas más históricas donde ha cantado?

OS: En todas las misas de defunción de los tres primeros obispos, las de los poetas Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Azarías H. Pallais, la de Mariano Fiallos Gil y la misa del primer aniversario del fallecimiento del general Anastasio Somoza en 1957 que se celebró en la Catedral de Managua y en la del centenario de La Gritería en 1956 que se realizó en San Felipe.

LP: ¿Durante los 53 años de vida artística, siempre fue músico?

OS: A partir de los 80 me buscaron de los colegios Calasanz y el San Ramón, para que fuera maestro de música. Recuerdo que tuve un coro en el Calasanz con el cual realizamos un concierto de música clásica en el Teatro González. Lo primero que enseñaba era el Himno Nacional porque ahora sólo ponen un casete y ya no cantan. Además compuse algunos cantos a imágenes que no se les conoce ninguno, como a San Martín de Porras y la Virgen Niña.

LP: ¿Cuántos obispos y órganos han transcurrido durante su trayectoria?

OS: Cuando empecé era el Obispo Isidro Oviedo y Reyes, luego fue Manuel Salazar, después Luis Barni y actualmente Monseñor Bosco Vivas Robelo. De órganos sólo he conocido dos, en el que toco tiene 22 años y ya necesita una reparación, pero hago lo que puedo.

LP: ¿En su familia hay músicos que siguieron su ejemplo?

OS: Dos de mis tres hijos aprendieron a tocar el órgano, pero sólo Orlandito se dedica a cantar en las iglesias. También le enseñé a mi sobrino Higinio Flores y actualmente es el director de la Estudiantina de la UNAN-León.  

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