- “No soy ‘El monstruo’ que muchos piensan… Simplemente soy un ser humano con debilidades como cualquiera, pero no como me pintan”
Rosendo Alvarez
Edgard Tijerino [email protected]
Es la mañana del domingo y me encuentro en la habitación 1506 del Hotel Maxim en Las Vegas… Rosendo Alvarez juega con sus dos niños mientras su esposa Anita ordena las maletas… Es una imagen familiar agradable, un momento de mansedumbre de “La Fiera”, una especie de relax después de haber atravesado por una noche tormentosa… El ojo de derecho del aspirante frustrado al cinturón AMB de las 108 libras, está severamente golpeado y todos los colores del arco iris se combinan en las excoriaciones que lo rodean… En unos minutos, todos estaremos saliendo hacia el Aeropuerto de Las Vegas, dejando atrás el ruido de las máquinas de los Casinos, y también las esperanzas por tan largo tiempo almacenadas y el recuerdo del réferi Mitch Halpern.
Yo regresaré a casa, al país que, pese a sus conflictos interminables, a esa clase política que lo carcome implacablemente, a esa crisis agobiante que aplasta brutalmente al pueblo trabajador, lo queremos tanto y tanta falta nos hace… Rosendo y su familia, se dirigen hacia Los Angeles, una de las ciudades más grandes del mundo, bien lejos de los “brothers”, del acoso periodístico natural, de la incomodidad de entrar en explicaciones.
-Vamos en direcciones opuestas, ¿Estás tratando de huir?, le pregunto, intentando aplicar a mi voz, un tono apacible, que descarte cualquier señal agresiva.
“No, no estoy huyendo… Voy a distraerme con mis hijos, los llevaré a Disney, pasearemos un buen rato y luego después de dos o tres semanas, volveré a casa”
-¿Estarías abierto a ofrecer una conferencia de prensa sobre los diversos ángulos discutibles que presentó la pelea?
“No tengo ningún inconveniente… Quiero decirte que yo siempre he estado disponible para el periodismo, para la gente, para mis amigos… -¿Pudiste dormir?
“Más o menos… Después de una pelea, la alteración queda, más aún cuando se es víctima de un fallo como ese… Insisto que el árbitro, desde el principio, me presionó quitando puntos… Nunca vi que le llamara la atención al colombiano, pese a que me conectó golpes prohibidos, usó la cabeza en los amarres y se me colgó mucho… ¿No es eso sospechoso?… ¿Por qué a mí sí y a él no?”.
-Después de ser penalizado con la pérdida de dos puntos en rounds consecutivos, ¿por qué no te enfocaste en levantar más los golpes?
“No iba a renunciar a impactarlo en la zona baja sabiendo el daño que le estaba provocando… Frente a un rival más alto y con una mano izquierda rápida y peligrosa, eso tenía que hacer… El golpe final, fue al cinturón que por cierto lo estaba usando bien alto… Fue una mala decisión como lo reprobó el público, no un golpe prohibido”.
-Tantas cabezas en tu esquina ¿Qué pensaron?… ¿Se trazó alguna modificación?
“Mi equipo funcionó muy bien… Ya tenía control de la pelea y mis reservas físicas estaban enteras… No pasaba del octavo asalto… Si la pelea ha seguido, no había forma de impedir mi triunfo”.
El niño coloca una gorra sobre su cabeza, Anita le dice que tienen que apurarse, la niña, batalla con una almohada… Una imagen familiar, un momento para congelar, y dos frases que revolotean por la habitación como apariciones del Fantasma en la Opera de París: “No estoy huyendo” y “No soy un monstruo”.
¿QUE PUEDE PASAR?
* Que la AMB garantice que Rosendo disputará el cetro al vencedor entre Mendoza y Siriwat
* Que Rosendo realice una pelea o dos de adiestramiento, antes de ese momento
* Que se traslade a Los Angeles para un adiestramiento sostenido
* Que se haga una revisión del personal de su equipo de apoyo, y después de la evaluación, decidir si es necesario hacer algún cambio.