- Las variaciones climáticas imponen retos constantes a los meteorólogos
BENJAMÍN BLANCO [email protected]
En la última década el clima ha ido de años secos a años húmedos, casi de manera repentina. Se acabaron las épocas en que tanto un campesino como un meteorólogo podía asegurar que en la segunda decena de mayo se establecía el invierno.
“Había una gran probabilidad arriba del 75 u 80 por ciento de saber cuándo llovería. No era una cosa tan difícil de pronosticar”, asegura Mauricio Rosales, director de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER).
Es decir, que ante tantas variaciones climáticas, cada vez nos estamos alejando de las condiciones históricas del comportamiento climático normal.
“Como meteorólogos consideramos que debemos ser muy observadores con esta situación porque no podemos estar asociando siempre el comportamiento del clima a lo que se ha observado históricamente”, indica Rosales.
La última década ha sido un reto para los pronosticadores, predecir el comportamiento del período lluvioso cada año.
Este período ha puesto a prueba también todos los sistemas de observación a nivel regional y mundial: El uso de satélites, cohetes meteorológicos, barcos, boyas fijas, boyas a la deriva, estaciones, radares, en fin, instrumentos que permitan a los pronosticadores del tiempo acercarse a la realidad futura.
“Esto nos indica que el meteorólogo debe estar siempre alerta, vigilante de las señales del tiempo para predecir con más cautela y prudencia” comentó Rosales.
Diez años de clima anormal
”El Niño” ha ocasionado constantes crisis energéticas en Centroamérica entre 1991 y 1994. En este período ha habido escasez de granos básicos, se disminuyó la pesca, aumentaron las enfermedades en la piel por efectos del sol.
* “La Niña” ocasionó entre 1995 y 1996 inundaciones, aumentaron los casos de enfermedades como malaria, diarrea y dengue.
* Entre 1997 y mediados de 1998, nuevamente bajo la influencia de “El Niño” ocasionó más de 20 mil incendios agrícolas y forestales, que provocaron altas concentraciones de humo en el ambiente y resto de la atmósfera. El humo causó afecciones respiratorias, interrumpiendo momentáneamente el año escolar y la navegación aérea.
* Entre agosto de 1998 hasta la fecha el fenómeno de “La Niña” propició el huracán Mitch que dejó más de 2,000 muertos y millones de dólares en daños. Se registraron nuevas inundaciones y aumentaron las enfermedades gastrointestinales y respiratorias.