- El presidente dará un discurso y luego dejará a Gore ser la estrella del show
LOS ANGELES/AFP
Acusados de robar el protagonismo a Al Gore en las vísperas de la Convención Demócrata, el presidente Bill Clinton y su esposa, Hillary, dejarán el terreno libre al vicepresidente y candidato a la Casa Blanca tras su intervención de ayer por la noche ante los delegados del partido.
Los Clinton y su hija, Chelsea, fueron tratados como reyes este fin de semana en Los Angeles, donde la caravana presidencial bloqueó más de una vez la circulación vehicular cuando se dirigían a varias galas para recaudar fondos.
La primera dama recogió el sábado alrededor de un millón de dólares para su campaña al Senado (se presenta por el Estado de Nueva York). Y se calcula que el almuerzo programado para el domingo en casa de la actriz Bárbara Streisand reportaría a Bill Clinton unos diez millones para la construcción de su biblioteca presidencial en su Estado natal, Arkansas.
Pero los Clinton, frente a las críticas de quienes opinan que le restan atención a Gore, abandonarán Los Angeles antes de la llegada del candidato.
“Partiremos el martes por la mañana”, dijo Hillary Clinton en una entrevista publicada ayer en el diario The New York Times. “Vamos a permanecer en la sombra. De verdad. Queremos que todo se concentre únicamente en la convención”. El periódico también afirmó que Clinton anuló varias entrevistas previstas este fin de semana.
El presidente dará un discurso el lunes para impulsar a Gore, en el cual explicará que sólo su actual vicepresidente puede prolongar la bonanza económica de sus ochos años de gobierno. Ambos políticos se cruzarán brevemente el martes en Michigan (norte del país) para un simbólico traspaso del poder.
Clinton termina su mandato con unas cotas de popularidad récord, pero el equipo de Gore se afana en distanciarse del presidente, sobre todo del humillante escándalo de la becaria Mónica Lewinsky. El jueves pasado, Clinton intentó proteger a su vicepresidente. “Ninguna persona razonable haría responsable a Al Gore de los errores que yo he cometido”.
La elección de Gore como candidato a vicepresidente del senador Joseph Lieberman, primer demócrata en criticar públicamente al presidente por el caso Lewinsky, también contribuirá a proteger a Gore de los errores de Clinton.
“Ellos parecen mirar hacia el pasado. La fórmula republicana George W. Bush-Dick Cheney hace campaña contra un hombre que no se presenta (a los comicios) este año, contra Bill Clinton. Respecto a nosotros, miramos hacia el futuro”, declaró el senador Lieberman a la cadena de televisión Fox.