Tito Rondó[email protected]
Bueno. En primer lugar, no creo que Carlos García en realidad sea enemigo de los nicaragüenses, o para ser más claros, de los peloteros nicaragüenses. Probablemente es un descuido, pero es algo que necesita ser corregido, algo difícil por la manera de ser de Carlos.
Carlos García está obsesionado por dos ideas actualmente. Una es quitarle el poder de derrochar el dinero (que casi nunca es de ellos) a los directivos, y la otra es formar un bloque con fuerza en el continente americano, para lo que es necesario limitar la influencia del profesionalismo.
Debido a lo primero aplastó el natural deseo de los jugadores de ser “agentes libres”. No puede tocar directamente a los directivos, pero puede “congelar” a los peloteros para que no haya pirateo.
El otro efecto es terrible, porque atenta en contra de la fanaticada, de nuestros jugadores en el beis rentado, y del derecho de toda la nación de tener nicaragüenses en ruta hacia las Grandes Ligas y poderlos ver jugar nosotros (además ayudan en la balanza de pagos).
Resulta que Carlos ha creado una regla que dice que los equipos solamente podrán tener tres peloteros entre profesionales e importados.
Eso quiere decir que un nica profesional que no pueda rendir todavía mucho en nuestra pelota no va a poder jugar aquí, porque los directivos en su afán de ganar van a preferir a los extranjeros (incluso extranjeros amateur).
Ya de por sí es difícil, sino pregúntenle a Justo Rivas. Ahora va a ser poco menos que imposible. Los que podrían, como los Grandes Ligas Marvin Benard y Vicente Padilla o los triple A Juan Muñoz y Oswaldo Mairena no podrán por conveniencia o falta de permiso (serán enviados a países como Venezuela).
Y los que quieren, no pueden. Las únicas excepciones podrían ser Jimmy González y Julio César Ráudez, porque hasta Jairo Pineda está en duda.
¿Quién va a firmar a Gonzalo López si podés traer un dominicano con experiencia en doble A o hasta Grandes Ligas como Fausto Cruz? Despidámonos de William Juárez, Ernie Sinclair y Ramón Medina.
Jefferson McCoy, jugador de la organización de los Astros de Houston, regresó al país después que terminó la Liga de Verano Rookie de Venezuela. ¿Su ilusión, según se lo confesó al colega Francisco Jarquín? Jugar en Nicaragua.
Lo siento, Jefferson. Increíblemente, aquí en Nicaragua un compatriota tuyo te prohíbe jugar en tu patria. A ti y a Devorn Hansack, y a Farran Domecq, y hasta un total de unos diez nicas profesionales de clasificación baja. A menos que Carlos García demuestre ser sabio, por aquello que “es de sabios rectificar”. En vez de prohibir, hay que buscar la manera de motivar a los equipos a que acarreen en el roster a nuestros profesionales, para ayudar a pulirlos. Y más importante aún, para que su propia patria no los rechace.