Olga Vega López y Estebana Munguía, dos de los principales protagonistas del caso aparecen durante una de sus declaraciones ante el juez. REPRODUCCION DE CRUZ FLORES.

El caso Milagros Cuarezma

Exactamente 52 años después, la muerte de la niña Milagros Cuarezma sigue sin esclarecerse ¿Fue asesinada, como concluyó el juez del proceso o fue un accidente como creen muchos? Anuar [email protected] La mañana del 7 de agosto de 1949 varios niños que jugaban en la costa del lago de Managua frente al barrio La Tejera […]

  • Exactamente 52 años después, la muerte de la niña Milagros Cuarezma sigue sin esclarecerse
  • ¿Fue asesinada, como concluyó el juez del proceso o fue un accidente como creen muchos?

Anuar [email protected]

La mañana del 7 de agosto de 1949 varios niños que jugaban en la costa del lago de Managua frente al barrio La Tejera hicieron un macabro hallazgo: cerdos y perros del vecindario se disputaban los huesos, cubiertos con alguna carne aún, de un niño, a juzgar por el tamaño de los mismos.

Se iniciaba de esa forma uno de los más apasionantes casos en la historia de la criminología nicaragüense.

Seis días antes, los padres de una niña de seis años llamada Milagros Cuarezma Castellón habían denunciado en la Policía su inexplicable desaparición.

Enviada por sus padres a comprar pan para el desayuno a una pulpería cercana, la niña no regresó nunca más a su hogar.

Por algunas prendas de vestir, los restos fueron identificados como los de la niña desaparecida. Su madre, Juana Castellón, no vaciló un instante para atribuir su muerte a una vecina llamada Olga Vega López con la que su familia y el vecindario en general no se llevaban bien debido a la conducta escandalosa de la mujer. Además, ésta habría advertido a la madre de la niña de que se arrepentiría por el resto de su vida a raíz de una disputa por un taco de jabón.

Los Cuarezma ocupaban una habitación en una cuartería ubicada a dos y media cuadras al sur del templo de Santo Domingo y Vega López era su vecina. (Años más tarde, en ese mismo sitio se construiría el Hotel Nicaragua). La costa del lago donde fueron encontrados los restos dista unos 500 metros al norte.

Ante la denuncia de la madre, la Policía detuvo a Vega López. Los días que siguieron habrían de ver a un pueblo horrorizado con los detalles grotescos contenidos en los testimonios brindados ante el juez por dos extraños personajes, opuestos en edad pero provistos igualmente de una prodigiosa imaginación.

Uno de ellos, el voceador de periódicos Rodolfo López Varela, de ocho años de edad y conocido con el apodo de Chumequita, afirmó haber visto a través de las rendijas del cuarto de Vega López cuando ésta en compañía de su amigo Armando Quant, dueño de una jabonería y Estebana Munguía, de profesión desconocida y muy amiga de Vega, asesinaban y trucidaban el cuerpo de la pequeña Milagros.

La gente se enardeció y lloró de rabia al leer en los periódicos de la tarde cómo el chino Quant y Vega López hicieron beber a la niña una porción de soda cáustica llevada por aquél mientras su víctima clamaba que no la mataran y ofrecía en cambio cantar a la pareja ¨El Patito¨, muy en boga ese tiempo. Pero la mujer no se conmovió e introdujo algunos trapos en la boca de la niña y luego le asestó una cuchillada. Después, las dos mujeres cortaron en trozos el cuerpo de la niña.

Basada en esta declaración, la Policía detuvo a Quant y a Munguía. Mientras el chino juraba ser inocente por católico y padre de familia, Munguía aceptaba su participación en el atroz asesinato, que habría tenido algo de ritual de brujería.

“Olga y yo la matamos y la descuartizamos. Así era como teníamos que hacerlo”, afirmó. El horror y la ira iban in crescendo entre la gente a medida que se conocían nuevos detalles.

Munguía dijo que en compañía de su amante, Rigoberto García Martínez lanzaron los restos que condujeron en un pequeño carretón, en unos matorrales en la costa del lago. García confirmó las palabras de su amante.

Con estos testimonios que para el juez Serapio Ocampo constituían una prueba irrebatible de la culpabilidad de los procesados dictó en su contra auto de prisión, aunque la Vega López nunca admitió la comisión del hecho.

Catorce meses y diez días después, los tres procesados por la muerte de Milagritos Cuaresma fueron liberados.

Olga Vega Lopez murió hace unos cuantos años. Chumequita, a raíz de cuyo testimonio la gente acuñó el verbo chumequear como sinónimo de espiar, vive aún.

DETALLES CURIOSOS

El caso de Milagritos Cuaresma, que puede ser ubicado entre los últimos sucesos sangrientos ocurridos en la Managua pre moderna, padeció de algunas fallas que contribuyeron a su nebulosidad.

* Por ejemplo: no se confirmó plenamente si los restos hallados correspondían a los de la niña desaparecida.

* No se hizo autopsia de los restos para conocer las causas de la muerte.

* Se aceptó la declaración de un testigo menor de edad, como era Chumequita, para dictar el veredicto condenatorio en contra de las dos mujeres supuestamente implicadas en un asesinato del cual no se encontraron pruebas materiales.

* El único testigo de cargo, Chumequita, no fue sometido a exámenes psiquiátricos para valorar su estado. En aquellos años la psiquiatría, incluso a nivel mundial, no había alcanzado gran desarrollo.

* Una de las supuestas implicadas, Estebana Munguía, declaró contra sí misma pero era evidente, según las crónicas de esos días, que no estaba totalmente en sus cabales.  

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