Reciben clases en escombros

El calor y las malas condiciones de las aulas obliga a 17 niños a recibir clases a la sombra de un árbol AMALIA [email protected] El edificio de la escuela pública del Barrio “Pablo Ubeda” es casi un escombro. No fue víctima de un terremoto ni de un huracán, pero se encuentra en condiciones tan precarias […]

  • El calor y las malas condiciones de las aulas obliga a 17 niños
    a recibir clases a la sombra de
    un árbol

AMALIA [email protected]

El edificio de la escuela pública del Barrio “Pablo Ubeda” es casi un escombro. No fue víctima de un terremoto ni de un huracán, pero se encuentra en condiciones tan precarias que sus estudiantes a veces reciben clases debajo de un árbol.

Sobre las bases de concreto de una iglesia en construcción, se instruye un grupo de niños de la Escuela José Dolores Estrada. Enfrente está un pabellón de dos aulas, en teoría el edificio escolar, que por fuera parece una destruida casa comunal.

La maestra Martha Cano, que enseña sobre las bases de la iglesia a niños de quinto y sexto grado, cuenta que es preferible enseñar afuera que en el edificio, cuya imagen de abandono la refuerza un creciente hedor a orines y excrementos.

El tufo de la inhóspita escuela se alborota con el calor. Por eso Martha Cano encuentra más saludable enseñar al aire libre amparada a la sombra de un árbol, que no funge como sombrilla cuando llueve.

La maestra, que sufre de gripe y culpa de ello a las condiciones en que trabaja, confiesa que cuando llueve tampoco pueden volver a la hedionda escuela. Igual se mojan. El techo de zinc contiene agujeros. Las paredes tienen boquetes por todas partes causando inundaciones en el aula.

Cuando no son despachados a sus casas, los alumnos y la maestra se guarecen en la casa de algún vecino.

La principal consecuencia para la Escuela “José Dolores Estrada”, que fundó hace 18 años la gente del barrio, es el retiro de estudiantes. Javier Torres, maestro multigrado porque imparte tercero y cuarto grado, dice que este año no hubo niños para preescolar.

Torres desconoce la cantidad exacta de niños que se matricularon este año en primaria, pero reconoce que las condiciones de la escuela influyen en el retiro de estudiantes. Él, a inicios de año contaba con 25 matriculados, en la actualidad su listado máximo es de 17.

Miriam Traña, directora de la escuela autónoma 14 de Septiembre, a la cual se adscribe la José Dolores Estrada, dice que con tres maestros hay unos 100 estudiantes.

“Por las condiciones los padres han metido a sus hijos en la Nuevo Pacto”, una escuela privada que ofrece las modalidades de preescolar, primaria y secundaria, situada a dos cuadras de la José Dolores Estrada.

Uriel Umaña, un poblador del barrio, dice que debido al mal estado de la escuela no se atrevería a matricular a su hija ahí. Prefiere pagar 25 córdobas mensuales en la Nueva Pacto, “porque hasta vigilantes hay”.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), no ignora la situación de esta escuela. Miriam Traña, dice que uno de los obstáculos para reconstruirla es la falta de legalidad de la propiedad.

Traña dice que está a un paso que se legalice. Con la escritura en mano, hay posibilidades que instituciones como el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE), apoyen la reconstrucción del centro.  

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