- Dejó a la estafadora C$500, un bolso lleno de ropa, documentos varios y utensilios de primera necesidad, mientras cobraba “el premio”
JUAN RODRIGUEZ [email protected]
El “loteriazo” es sin duda la estafa más trillada y tradicional que practican aún hábiles delincuentes que utilizan como carnada varios billetes de lotería sin premios, sin embargo son “anzuelos” para hacer caer a sus inocentes víctimas.
El teniente Carlos Espinosa, jefe de información y análisis del Distrito Tres de la Policía de Managua, explicó que el “loteriazo” es una de las estafas más viejas, pero hay nicaragüenses que caen “como niños” en este viejo modo de operar.
“Mire no soy de aquí, y necesito cambiar estos billetes de la lotería que están premiados con el número mayor, pero no conozco dónde cambiarlo, y no ando identificación, me puede ayudar”, estas frases son los primeros ganchos que utilizan los delincuentes para hacer caer a sus víctimas.
Patricia del Socorro Rivera Espinosa, quien es originaria de Chinandega y que trabaja como doméstica en la capital, es una de las últimas personas que fue víctima del famoso “loteriazo”.
Rivera refiere en su denuncia ante la Policía que ella llegó al Mercado “Israel Lewites” en horas de la tarde para abordar el bus que la llevaría a la ciudad de Chinandega, el sábado pasado.
“Se me apareció una mujer de bastante edad acompañada de otra persona y me dijo que no era de Managua, y que necesitaba cambiar tres billetes de lotería que estaban premiados, ¨ando enferma y necesito que alguien me lo vaya a cambiar¨”, sugirió la maldosa mujer.
Patricia del Socorro se condolió de la hábil embaucadora y aceptó ir a cambiarle los billetes, pero a cambio a Rivera le sugirió que le dejara algo de valor para que así la esperara en la terminal.
En asuntos de minutos la víctima sacó 500 córdobas en efectivo, que era el total de su salario, un bolso lleno con ropa, documentos varios y utensilios de primera necesidad.
La estafadora luego de obtener su “botín”, le dijo a la mujer que iba “allí enfrente a tomar una taza de café porque andaba mal de salud”, que ya regresaba para que se pusieran de acuerdo cómo iban a hacer para que le regresara el dinero del billete premiado.
“Pasó el tiempo y la mujer nunca regresó”, manifestó la desconcertada víctima a la Policía.
La mujer nunca más retornó al sitio donde encontró a Patricia del Socorro, quien comprendió que había sido objeto del ya trillado “loteriazo”, explicó finalmente el teniente Carlos Espinosa.