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Nombre: Livio José
Bendaña Morales
Edad: 30 años
Ocupación: La administración agropecuaria, su negocio y la política.
Hobby: Pasar con su familia
Aspiraciones: Crecer profesionalmente, apoyar al Diriangén y ganar la Alcaldía de Diriamba
Las mismas calles y canchas que en Diriamba lo vieron crecer en el fútbol hoy mudamente se mantienen para verlo proyectarse en la política.
Livio José Bendaña Morales, sencillamente conocido como Livio Bendaña en el ámbito futbolístico, fue un verdadero goleador dentro y fuera del terruño nicaragüense.
Ahora es un político vestido de verde tras una brillante carrera deportiva de 23 años, corriendo a lo largo y ancho del rectángulo.
“Mi prioridad es hacer un plan de desarrollo local”, dice. “Diriamba lleva un rumbo incierto y por eso trataría de levantarla en lo físico, económico y social”.
Cuando Livio se refiere al aspecto de la civilidad no puede esconder su carisma de hombre de pueblo, de deportista de pura cepa. De nacimiento.
“Hay que meterse con el Deporte Rey de Diriamba”, agrega al hacer referencia a sus ilusiones futbolísticas.
Bendaña Morales tiene como una de sus metas recuperar el número de canchas.
Como hombre de fútbol no pretende desvincularse jamás de una disciplina que lleva en la sangre por tradición familiar. Su padre, Livio Bendaña, fue un excelente jugador.
Desde la butaca política dentro de su plan de trabajo intentará devolverle el espacio a un pueblo que desayuna, almuerza y cena con el fútbol como plato predilecto.
“La población crece y hay que darle una respuesta”, sostiene firmemente.
Este atacante capaz de ganar siete títulos de goleo en Campeonatos Nacionales y Torneos de Copa lo asegura con la misma convicción con la que se desenvolvía en la grama mientras agujereaba redes como loco.
Livio Bendaña vivió en carne propia un deporte que en su natal Diriamba es tan venerado como la imagen de San Sebastián, santo patrono de esta pintoresca ciudad caraceña.
LARGA Y BRILLANTE TRAYECTORIA
De niño jugaba con el balón dentro de la cuna.
En su lecho infantil seguro se comportaba como curiosamente en la actualidad lo hace su pequeño hijo del mismo nombre, Livio, quien junto a Queenie e Ilka, sus otras dos hijas, constituyen las piezas principales de su núcleo familiar.
Empezó a patear los balones de su grandeza durante 1977 en las bulliciosas ligas de “Baby fut” en Diriamba.
Su pasión por romper los tejidos sintéticos de las porterías se originó en las calles del Barrio “Francisco Chávez”, en donde desde el inicio se perfiló como un artillero nato.
“En Diriamba es común que se comience así”, indica sobre lo normal que es presenciar una batalla futbolística en este poblado caraceño teniendo como césped el asfalto y como portería dos piedras en medio de una calzada.
Livio no anduvo de onceno en onceno por puro capricho como generalmente ocurre cuando de por medio intercede el factor económico o la deslealtad a la camiseta. “Muchas veces lo hice por las circunstancias”, relata.
En sus primeros días jugó con las Panteras y luego con los Traileros, antes de saltar a la Primera División con los legendarios Caciques del Diriangén a los 15 años de edad.
“Casi siempre gané los títulos de goleo en infantil y juvenil con estos equipos”, recuerda. “Después sentí el cambio brusco porque se trataba del ascenso de un chavalo todo flaquito que iba a combinarse con jugadores en pleno apogeo”.
Pero, la transferencia al fútbol de primer orden no fue tan traumática como este cañonero con humildad pretende reconocerlo.
Gracias a su talento futbolístico y a su olfato goleador, el personaje que nos ocupa, rápidamente se adaptó a las exigencias y a los golpes del balompié mayor.
“Se me aprovechó como volante ofensivo por ser un buen armador y llegador”, cuenta con cierto pesar. Este natural artillero reconoce que si hubiese sido puramente delantero su cantidad de anotaciones en cada torneo seguro se hubiese multiplicado.
“Hay más desgaste”, señala al explicar su papel que por lo general desempeñó como hombre de “media punta”, tal se conoce técnicamente.
SU EJEMPLO
Livio Bendaña no es cualquiera.
Por su reconocida calidad futbolística, comportamiento, humildad y capacidad de trabajo, a nuestro Perfil de La Semana no hay quien no salude mientras se pasea por las calles, carreteras y caminos de Diriamba y Jinotepe.
“Para ser bueno hay que sacrificarse”, aconseja este ejemplar joven. “Hay que tener mucha constancia y disciplina”.
En realidad Bendaña Morales no descansa. Da la impresión que la inquietud que siempre lo acompañó sobre las canchas la mantiene intacta mientras supervisa con gran efectividad proyectos para el organismo de desarrollo agropecuario rural, PROSESUR.
Igual hiperactividad muestra mientras atiende con esmero su negocio, un restaurante conocido con el nombre de “Buen Provecho” en Jinotepe con la ayuda de su esposa María Gabriela Quintanilla.
“Es difícil, a veces cuesta mucho y sobre todo cuando las cosas se hacen sólo por pura impresión”, añade. Seguro por eso es que Livio Bendaña siempre logra lo que se propone.
Siempre lo hace con decisión.
TITULOS IMPORTANTES
(Campeón goleador)
Torneos de Copa
Temporada Equipo
1989 Diriangén
1991 Juventus
1993 Diriangén
1994 W. Ferreti
Campeonatos Nacionales
1990 Diriangén
1995 Diriangén
1996 Walter Ferreti