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CHINANDEGA.- Agustín Alejandro Real González, enfrenta cargos por lesiones graves que le propinó al joven N.A.C. de 14 años, al que amputó dos dedos de la mano derecha, cuando supuestamente se defendía del accionar de un grupo de pandilleros que le atacaron en la oscuridad de la noche.
El caso que se ventila en el Juzgado Primero de Distrito del Crimen, es el detonante de una serie de acciones que realizaron las patrullas de la Policía Nacional que detuvieron a jóvenes integrantes de grupos juveniles que azotan al sur de la ciudad y a quienes se les responsabiliza de hurtos, robos y alteraciones al orden público.
La víctima aseguró que el hechor se encontraba bajo los efectos del alcohol cuando arremetió contra un grupo de adolescentes que se dirigían al circo y que en ese acto de violencia le cercenó los dedos.
El Médico Forense, Róger Pereira Umaña, en su dictamen indica que el joven presentaba heridas de 10 centímetros en el hombro, cara y mano derecha, que le dejarán señas visibles y permanentes para el resto de su vida.
Los padres del menor presentaron constancias de buena conducta de vecinos del Barrio “Corazón de Jesús”, como de los maestros Instituto “Tomás Ruiz”, donde la víctima cursa el II año de bachillerato.
El testimonio del agresor es que “trabajo como celador en la finca “La Pañueleta” y al salir de mis labores, viajé en bicicleta a mi casa cuando fui interceptado por sujetos que armados de piedras, chaco, garrotes y cadenas me pidieron que les entregara la bicicleta en que viajaba, era muy oscuro y no observé cuántos venían contra mí”, dijo Real a la judicial.
El señor Real manifestó que los agresores portaban machetes y que en defensa propia comenzó a repartir machetazos, “pero ignoro si herí a alguien”, indicó. El victimario se presentó voluntariamente a las unidades de Chinandega, al enterarse del suceso.
El Subcomisionado José Luis Cárcamo, expresó que en el sector donde se registraron los hechos se carece de luminarias y que aprovechando la oscuridad de la noche, grupos de pandillas se dedican, especialmente los fines de semana, a castigar al vecindario, muchos de ellos son heridos por sus víctimas en defensa propia.