Ecoturismo, empresa en “pañales”

Los especialistas en Turismo y en Medio Ambiente debaten acerca de la viabilidad y potencial del Ecoturismo en el país debido a la variedad de alternativas existentes “En el Volcán Mombacho, se ha afectado la sensibilidad ecológica, ya que los monos congos, principales animales de esta área, han emigrado a zonas bajas, pues han visto […]

  • Los especialistas en Turismo y en Medio Ambiente debaten acerca de la viabilidad y potencial del Ecoturismo en el país debido a la variedad de alternativas existentes
  • “En el Volcán Mombacho, se ha afectado la sensibilidad ecológica, ya que los monos congos, principales animales de esta área, han emigrado a zonas bajas, pues han visto desplazado su hábitat por el número de turistas que cada vez más llegan”, explicó Julio Héctor Sánchez, representante de biodiversidad del Centro Humboldt

JUAN CARLOS [email protected]

Aunque Nicaragua tiene gran potencial para el ecoturismo o turismo ecológico, el desarrollo de esta modalidad de turismo está todavía en “pañales”, según dijeron expertos en el tema.

Jaime Incer Barquero, experto en Medio Ambiente, dijo que Nicaragua tiene un gran potencial para el ecoturismo, ya que dentro del territorio nacional se encuentran una serie de paisajes que van desde mares, lagos, lagunas, volcanes, montañas, selvas. Además de una gran riqueza en la flora y la fauna.

“Nicaragua no ha sabido aprovechar sus recursos naturales escénicos, sino todo lo contrario, ha ensuciado sus lagos, contaminado los ríos y playas, saqueado la flora y la fauna y han destruido los bosques “, indicó Incer.

“Pero a pesar de estos desmanes todavía quedan áreas que conservan alguna virginidad ecológica que pueden ser los puntos de apoyo para el desarrollo del ecoturismo, estas zonas son la áreas protegidas decretadas así desde hace algún tiempo”, agregó.

Al respecto, Julio Héctor Sánchez, representante de biodiversidad del Centro Humboldt, dijo que el ecoturismo puede ser bueno o malo, pues como tiene estrecha relación con el medio ambiente lo puede poner en desequilibrio.

“En Selva Negra (Matagalpa) existe un buen manejo en lo que es el medio ambiente y el turismo, ya que se le da buen tratamiento a los recursos naturales que tiene esa área”, explicó Sánchez.

“Pero en el Volcán Mombacho, se ha afectado la sensibilidad ecológica, ya que los monos congos, principales animales de esta área, han emigrado a zonas bajas, pues han visto desplazado su hábitat por el número de turistas que cada vez más llegan”, añadió.

Para que en Nicaragua se desarrolle el ecoturismo, hay que solucionar dos problemas que lo están retrasando, como es la falta de accesibilidad a las zonas ecoturísticas y la insuficiente protección en estas áreas, según Incer.

“Muchas de las áreas ecoturísticas no son fácilmente accesibles, además no contienen facilidades para poder hospedarse”, aseguró Incer. “Además no tienen una administración que las patrulle, las proteja y cuide de los depredadores que llegan a robarse los recursos naturales”, agregó.

Para Raquel Quesada Saldaña, coordinadora de la Unidad Ambiental de la Dirección de Planificación del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), Nicaragua carece de una cultura turística ambiental.

Dijo que el país no cuenta con planes de manejos específicos, además falta capacitación para el ecoturismo, es decir no se cuenta con personas que tengan conocimiento de la biodiversidad, la cultura, y ecología de Nicaragua.

Al respecto, Sánchez dijo que hace falta sentar algunas bases para desarrollar un ecoturismo, pues primero se tendría que crear una conciencia ecológica, ya que en Nicaragua existe la cultura de “Remediar y No Prevenir”.

TRABAJO DE COMUNIDADES

“El ecoturismo se viene desarrollando por iniciativas locales, pues las comunidades se han dado cuenta de esta actividad económica”, aseguró Quesada.

Estas comunidades primero se organizan, creando consejos o asociaciones, que luego solicitan a los organismos donantes les hagan un diagnóstico de la zona para ver las posibilidades de desarrollar el turismo ecológico, según Sánchez.

Después de tener el diagnóstico, seleccionan las rutas o paquetes turísticos que pueden ofrecer, luego le solicitan al INTUR capacitación en algunos aspectos, como manejo higiénico de los alimentos y turismo alternativo.

“En Nicaragua se ha empezado con un proceso ordenado donde las comunidades saben que lo primero que tienen que tener es un diagnóstico del área que es inventario de los recursos naturales y culturales, para luego planificar”, comentó Sánchez.

Esta iniciativa las han realizado en las comunidades de Karata y La Monta, de la Costa Atlántica; La Ruta de la Tortuga, en Laguna de Perlas, entre otras.

RUTAS ECOTURISTICAS

Entre las rutas que los expertos señalaron están cuatro que se expanden por todo el territorio nacional, siendo la más extensa una ruta que inicia en Ticuantepe, Managua y termina en GreyTown, en el Atlántico Sur.

Esta ruta inicia en la Cañada del Chocoyero, en Ticuantepe, luego pasa por el Volcán Masaya, la Laguna de Apoyo, el Volcán Mombacho, las Isletas de Granada, las Islas Zapatera y Ometepe, el Archipiélago de Solentiname, la Reserva de los Guatusos, el Castillo de La Inmaculada, San Carlos, la Reserva Indio Maíz hasta finalizar en GreyTown, según la definió Incer.

“Esta es una sucesión de áreas protegidas donde hay volcanes, lagunas, islas, ríos, selva y animales, es decir están todos los accidentes geográficos importantes de Nicaragua están presentes en este corredor”, expresó Incer.

También existen opciones en el Pacífico como la línea volcánica de occidente y la línea de esteros que están paralelos a estos volcanes.

“En la zona de Nueva Segovia, Madriz, Estelí, Jinotega, Boaco, Matagalpa y Chontales hay alrededor de 20 cerros boscosos y montañosos, que son importantes porque algunos son selvas nebulosas con su propia flora y fauna, como Selva Negra”, explicó el experto Jaime Incer.

También señaló que en la zona de la Costa Atlántica está la Reserva de biosfera Bosawás, con cerros, grutas y fauna mayor como el jaguar, el puma, el tapir o la danta.

Pero para Sánchez las áreas de reservas son muy delicadas, por lo cual no debieran exponerse al ecoturismo, sino más bien a investigaciones científicas y educativas.  

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