Ocho equipos… ¿Qué es eso?

EDGARD [email protected] En el país de los más desconcertantes imprevistos, hemos perdido la capacidad de asombrarnos, sobre todo en béisbol. El año pasado, perdimos tanto tiempo discutiendo sobre la conveniencia de reducir a cuatro equipos el contenido de la Liga, que finalmente, cuando se aprobaron seis, nos sentimos tan tontos como Ungenio, ese personaje del […]

EDGARD [email protected]

En el país de los más desconcertantes imprevistos, hemos perdido la capacidad de asombrarnos, sobre todo en béisbol.

El año pasado, perdimos tanto tiempo discutiendo sobre la conveniencia de reducir a cuatro equipos el contenido de la Liga, que finalmente, cuando se aprobaron seis, nos sentimos tan tontos como Ungenio, ese personaje del staff de Condorito.

¿Qué diría Marcel Proust si nos estuviera viendo andar en busca del tiempo perdido atrapados por una confusión de ideas, ahora que se habla de ocho equipos?… Seguramente desembocaría en uno de los brutales ataques de asma que tanto lo afectaron desde chavalo.

Proust aparte, uno no entiende cómo fue posible producir tanto material humano en tan corto tiempo, para facilitar esa ampliación, que obviamente, de frente a la realidad, debilita terriblemente el nivel de competencia de nuestro béisbol.

Si con seis equipos la mediocridad salió a veranear en tanga, con ocho el público se sentirá atravesando un campo nudista… Y no estoy exagerando un milímetro.

¿Ocho equipos Dios mío?… No me rasco la cabeza porque estoy tratando de proteger los cuatro tercos pelos que me quedan, pero no puedo evitar sentir un escozor en la piel y preguntarme: ¿Qué tipo de béisbol veremos?.

Difícilmente, vamos a contar con algunos de los pocos peloteros nicas que tenemos en el béisbol organizado, y las posibilidades de buenas contrataciones en medio de la crisis económica imperante, son fantasiosas.

¿Dónde encontrar 80 peloteros Tipo A para garantizar, con 10 por equipo, un buen espectáculo?

No crean que al público, le da lo mismo la buena o mala calidad… Sabemos diferenciar el filete, y sabemos que hay muy poco disponible.

Ah, si el objetivo es desembocar en una Liga Recreativa, está bien, porque la inversión de los patrocinadores será menor, el costo de los boletos más barato y la cobertura periodística más débil.

Podremos llegar a las tribunas para recordar la época en que cubanos como Leal, Ajete, Pedro Luis, Romelio, más peloteros de otros países y lo mejor de los nuestros, ofrecieron un buen espectáculo.

Qué triste es vivir evocando el pasado… Cuando nos refugiamos en esa morada, diría Mario Benedetti, es porque el presente no anda bien y el futuro se ve con pantalones cortos.

Descartar los refuerzos, decapita la posibilidad de fortalecimiento de equipos para las semifinales y la final… La expectativa que año tras año se fabricaba para cuando llegara ese momento, desaparecerá bruscamente… Aún en la fase de recta final, seguiremos tomando vino amargo, convencidos y resignados, que ese es nuestro vino.

El año pasado, según informes extra-oficiales, porque nada es oficial excepto los rumores y las especulaciones, el promedio del costo de cada equipo fue de 200 mil dólares… ¿Recuerdan que eran seis y algunos terminaron con la soga al cuello?.

Ahora con ocho, serán más los gastos, más los recursos humanos, más las necesidades, y todo eso en un país de agobiante escasez… ¿Tiene lógica?

Me declaro incompetente… Traten de ayudarme a entender tantos desconcertantes imprevistos, cuando mi capacidad de asombro se ha agotado.  

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