Los pequeños productores son los mejores pagadores

GERARDO [email protected] “Los mejores pagadores son los pequeños y microproductores, está demostrado, porque la gente con tal de conservar su crédito lo paga, aunque sea trabajando por fuera o con algunos de los activos que tienen ellos, siempre pagan”, afirma Iván Gutiérrez Aguilar, director de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (ASOMIF). Los microproductores […]

GERARDO [email protected]

“Los mejores pagadores son los pequeños y microproductores, está demostrado, porque la gente con tal de conservar su crédito lo paga, aunque sea trabajando por fuera o con algunos de los activos que tienen ellos, siempre pagan”, afirma Iván Gutiérrez Aguilar, director de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (ASOMIF).

Los microproductores son aquéllos que tienen un área muy pequeña, menos de cinco manzanas, además realiza una sola cosecha. El ciclo está dividido en tres cosechas: primera, postrera y apante.

Las microfinancieras más importantes son 20, la cartera con que trabajan es de 48 millones de dólares, de los cuales 24 están dirigidos al sector productivo.

Las microfinancieras atienden a 110,000 clientes en todo el territorio nacional, cuenta con 135 oficinas, las que se dividen en sucursales o agencias en los diferentes municipios del país.

Las que atienden al sector rural atienden a una población aproximada de 45,000 clientes, que representan el 30 por ciento de los pequeños y microproductores del país. La característica de estas instituciones financieras es que están donde no existe ninguna entidad crediticia, ni mucho menos de servicios bancarios.

Gutiérrez indicó que “las microfinancieras que hay en el país se diferencian a las que existen en otras naciones, ya que las nuestras tienen un enfoque bastante grande hacia el sector rural”.

Los departamentos del norte del país como Nueva Segovia, Estelí, Matagalpa, Madriz, concentran gran parte de los créditos de las microfinancieras. En la zona del pacífico es Chinandega y León.

LOS SUJETOS DE CREDITO

Para que un pequeño productor sea sujeto de crédito, sus requisitos son diferentes a los del sistema financiero nacional.

En las microfinanzas los créditos los otorgan dependiendo de la actividad que realiza el cliente y si también tiene un buen récord de pago. Las garantías son fiduciarias, prestan el dinero, si los productores cuentan con el respaldo de la comunidad donde viven o de otros productores de la zona, es una garantía basada en la confianza y la prenda de la cosecha, no tanto en la hipoteca de los bienes.

“Hay hipotecas y se pide esa garantía sólo para créditos que pasan los 1,500 dólares”, dice Gutiérrez.

En caso de que por algún fenómeno natural los productores pierdan su cosecha, lo que hacen las instituciones es revisar la posibilidad de reestructuración de la deuda.

“Si el productor tenía que pagar la cosecha de primera en el mes de agosto o septiembre y la pierde por causas extraordinarias, le hacemos una prórroga para que pague en abril para que cancele con lo logrado en la cosecha de postrera”, indicó.

Agregó que las instituciones le dan un tiempo prudencial que le permite al productor ir haciendo sus ahorros para cancelar sus obligaciones.

Los créditos oscilan entre 600 y 1,500 dólares, el 60 por ciento de los mismos tienen plazo de un año, es decir a la salida de la cosecha; y un 40 por ciento los plazos son a 18 meses.

Los créditos a largo plazo son para ganaderos o para la compra de herramientas o algún tipo de inversión. Estas instituciones financieras tienen créditos a más largo plazo pero son en proyectos específicos, como renovación de café, compra de vacas lecheras y algunas inversiones de corrales o mejoras en la infraestructura.

BUENA RECUPERACION

Gutiérrez señaló que la recuperación de los créditos es buena, los dos únicos problemas que han enfrentado y que han afectado el pago del financiamiento, son los efectos del huracán Mitch y la baja de los precios internacionales del café.

Las tasas de interés que tienen las microfinancieras en el sector rural son mucho más bajas que las del sector urbano.

Por ejemplo las microfinancieras como FDL Nitlaplán son de entre el 16 y 22 por ciento, después está la CARUNA y FIDESA con tasas del orden del 18 por ciento.

Gutiérrez concluye diciendo que “las microfinancieras están intermediando recursos de algunos proyectos, por ejemplo PROSESUR y el proyecto TROPISEC, son financiados por la comunidad internacional”.  

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