- Recordó que mientras ocurría el sismo terráqueo, se encontraba en el salón del Hotel Holliday Inn, en la capital, participando ese 6 de julio en una conferencia que dictaba un especialista en el Congreso de Pediatría, sin sospechar las graves secuelas del siniestro natural
PEDRO J. VINDELL MATUS – [email protected]
GRANADA.– La tragedia causada por el terremoto en Masaya afectó a muchas familias, sobre todo de las comunidades rurales, incluso en el departamento de Granada. El joven estudiante del quinto año de medicina de la UNAN-Managua, Mario José López Galán, vivió esa ingrata experiencia y relató las angustias que pasó con su familia en el Valle La Laguna.
Recordó que mientras ocurría el sismo terráqueo, se encontraba en el salón del Hotel Holliday Inn, en la capital, participando ese 6 de julio en una conferencia que dictaba un especialista en el Congreso de Pediatría, sin sospechar las graves secuelas del siniestro natural.
Relata que regresó esa tarde al albergue de la UNAN en el Recinto Universitario “Rubén Darío” y al encender la televisión se dio cuenta de la magnitud del desastre, se hablaba que los daños más graves se registraban en La Laguna y en Diriomito, lo que preocupó al joven de 29 años de edad.
El estudiante que emprendió esa carrera gracias a una beca otorgada por Visión Mundial-Finlandia, refiere que al día siguiente en que continuaron los sismos, y al enterarse de la magnitud de los daños, decidió viajar a Masaya. Al llegar a su comunidad se encontró con su familia, “la casa estaba completamente destruida, pero mi gente estaba bien gracias a Dios”, sostiene.
Era la tarde del viernes 7 y el futuro profesional de la medicina decidió, con apoyo de sus hermanas, levantar una “champa” de plástico negro, pero a la vez al conocer de la situación de otras personas, toma su maletín con medicinas, su estetoscopio y con su gabacha blanca se fue a prestar ayuda a los más necesitados en esos momentos difíciles: los niños y ancianos.
Para él no fue más que una hermosa experiencia de alguien que piensa en los demás y que la profesión que ha escogido es para servir a sus semejantes, “es una profesión humanista”, reconoce.
Ante su casa destruida, su familia damnificada, siguió adelante, no se amilanó, pensando que en su comunidad siempre lo van a necesitar.
Mario José goza de la beca brindada por Visión-Finlandia, al igual que tres jóvenes estudiantes de la comunidad de Los Llanos de la Laguna en Masaya. Ellos son Ronald Putoy Ruiz, que estudia el segundo año de Economía Política; Camilo Latino Gaitán, cursa el primer año de Medicina y Rosario Cerda González, que lleva el cuarto año de Enfermería, quienes reconocen la noble labor de Mario José López.
Nuevamente el joven estudiante de medicina está en Managua, para continuar con su último año. En el Hospital Alemán Nicaragüense se apresta a realizar parte de su internado y más tarde poder contribuir con su familia a construir una nueva vivienda.