JANELYS CARRILLO B. [email protected]
Cada día que pasa van surgiendo nuevas y curiosas evidencias que abren más y mayores interrogantes en el caso Carrión McDonough, de manera que un jefe de Policía que no tuvo nada que ver con el caso aparece involucrado; lo ocurrido con Pablo Leal no fue una muerte a mano armada sino “un accidente”, y un famoso cantante refrenda la buena conducta de dos de los acusados.
Para ayer estaba citada a declarar por el Juzgado Tercero Local del Crimen, Sandra Palma Ponce, esposa de Alejandro Carrión McDonough, pero la testigo no compareció y tampoco presentó excusa alguna.
Este juzgado procesa a Carlos Loáisiga Castillo y su esposa Lila Bermúdez Urbina, por los presuntos delitos de usurpación de títulos y falsificación de documentos, porque supuestamente se hacían pasar como abogados sin estar autorizados para ejercer la profesión por la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Es bajo tal condición que Loáisiga y Bermúdez se habrían presentado ante la señora Palma Ponce, quien entregó la suma de 175,000 córdobas destinados a Maura Catalina Gómez, viuda de Leal, en concepto de ayuda. Esta última asegura que sólo recibió 100,000 córdobas.
Otro que estaba citado para ampliar declaración indagatoria era Loáisiga, sin embargo, su abogado Ramón Rojas informó por escrito que debido al estrés que le ha provocado el juicio se encuentra internado en una clínica capitalina “por ser portador de riesgos coronarios”.
Aunque Palma no compareció, sí se tomó declaración a la testigo Maricela Gómez Hernández, quien aseguró que los acusados siempre se presentaron ante ellos ofreciendo sus servicios legales como abogados y notarios públicos.
El abogado Rojas presentó dos recibos en los que aparece la firma de Maura Catalina Gómez, aceptando en uno de ellos la suma 100,000 córdobas y en otro la de 75,000, en concepto de ayuda por el “accidente” que sufrió su difunto marido.
Los documentos están suscritos por Gómez Ríos y el abogado y notario William Sánchez Morales, quien no obligó al que entregaba el dinero a plasmar su firma como corresponde.
Para el representante legal de la familia de la víctima, esto no es más que otra evidencia de que ambos abogados actuaron de mala fe.
El escrito de Rojas asegura que otro documento elaborado por Loáisiga y su esposa, también contiene la huella dactilar de José Bernardo Leal Gutiérrez, padre de la víctima, así como de la viuda y la hermana del asesinado campesino. En ese papel, los tres le dirigen una carta al comisionado Juan Báez como comisionado de Investigaciones Criminales, para que ordene la inmediata captura de Carrión McDonough.
A juicio del abogado acusador, esta carta fue elaborada por los acusados que en su afán por ganarse la confianza de la familia de la víctima no se percataron que para finales de junio, Báez ya no era jefe de Investigaciones.
El abogado Carlos Arroyo, defensor de la señora Bermúdez, presentó varias cartas de buena conducta a favor de ella y su marido, entre ellas las de Luis Enrique Mejía Godoy.
Se conoció que el Tribunal de Apelaciones ya asumió el juicio especial contra el ex juez suplente Walter Solís, por el delito de prevaricato y delegó para emprender las investigaciones a la magistrada Ligia Molina.