Los cargadores tradicionales y el pueblo que asistió a la “Bajada” y “Vestida del Santo” se aglomeraron para bailar al son de chicheros la imagen de Santo Domingo de Guzmán; una vez más quedó demostrada la fe y el fervor de los cristianos, quienes participaron en la eucaristía celebrada por el Cardenal Miguel Obando y Bravo. LA PRENSA/MIRANDA.

Arrancan los diez días que estremecen Managua

“A todos los devotos que han venido a la iglesia para asistir a la sagrada eucaristía, a esos católicos devotos de Santo Domingo, mis más sinceras felicitaciones”, dijo el Cardenal En la festividad, adultos, jóvenes, ancianos y niños bailaban al son de las marimbas y las bandas filarmónicas. Afuera de la iglesia, los cohetes y […]

  • “A todos los devotos que han venido a la iglesia para asistir a la sagrada eucaristía, a esos católicos devotos de Santo Domingo, mis más sinceras felicitaciones”, dijo el Cardenal
  • En la festividad, adultos, jóvenes, ancianos y niños bailaban al son de las marimbas y las bandas filarmónicas. Afuera de la iglesia, los cohetes y las bombas formaron parte de las celebraciones, que gozaron por igual promesantes, devotos y curiosos, junto a vendedores de gorros, pitos y escapularios religiosos

VALERIA GONZALEZ [email protected]

Con mucha algarabía, sones de toros, cohetes y folklore fue elegida anoche como India Bonita 2000 Jessica Raquel Lara, quien acompañará al Santo Patrono de los managuas en sus tradicionales recorridos.

Las muchachas fueron evaluadas por sus arreglos florales, dominio de la danza folklórica, expresión oral y conocimientos culturales e históricos.

La elección inició desde tempranas horas de la tarde con el tradicional desfile de carrozas con las candidatas. El desfile de carrozas adornadas con frutas cosechadas en Las Sierritas se realizó hasta el empalme de Santo Domingo.

Luis Aburto, presidente del comité organizador de las fiestas, explicó que la tradición inició en 1965 como una muestra de la cosecha de Las Sierritas y en representación de las inditas que bajaban a la playa a lavar ropa en los años cincuenta.

Las carretas iban adornadas con plátanos, cocos, mamones, chilotes, pepinos, granadilla, calala, yuca, artesanía de madera y platillos elaborados a base de maíz.

Las carrozas ganadoras fueron las de Santo Domingo y Las Jagüitas, en primero y segundo lugar por contener todas las frutas cosechadas en la región y por su ingenio y creatividad.

Mientras, tanto en el mercado San Judas se llevaba a cabo la Vela del Barco, que fue recibido por Lisímaco Chávez en el Centro Cívico, quien a las 11:00 pm, realizó entrega simbólica a Roberto Cedeño, mayordomo de las fiestas y luego la entrega a las 2:00 a.m. en Gancho Caminos para realizar su tradicional recorrido con el santo.

Las celebraciones arrancaron al grito de ¡Viva Santo Domingo de Guzmán!, que pronunció el Cardenal Miguel Obando y Bravo, durante la bajada y vestida del patrono de la capital, en la iglesia de Las Sierritas.

En la festividad, adultos, jóvenes, ancianos y niños bailaban al son de las marimbas y las bandas filarmónicas. Afuera de la iglesia, los cohetes y las bombas formaron parte de las celebraciones, que gozaron por igual promesantes, devotos y curiosos, junto a vendedores de gorros, pitos y escapularios religiosos.

El Cardenal Obando y el mayordomo de las fiestas patronales, tomaron la diminuta imagen para bailarla al son de los chicheros. Posteriormente, el mayordomo procedió a bañarla con perfume y limpiarla con motas de algodón. Cada devoto pedía un pedacito de algodón en señal de fe.

La imagen fue adornada con flores y puesta en la peaña que la traerá a la iglesia Santo Domingo, en los escombros de Managua, donde estará hasta el diez de agosto.

“A todos los devotos que han venido a la iglesia para asistir a la sagrada eucaristía, a esos católicos devotos de Santo Domingo, mis más sinceras felicitaciones”, dijo el Cardenal.

Recordó que Santo Domingo nació en una noble familia. Estudió filosofía y teología durante diez años y después fundó una orden para evangelizar y seguir a Cristo. Predicaba llevando sólo el bastón y un par de sandalias.

“Ojalá que haya orden y que a nadie se le ocurra lesionar a un prójimo”. “San Pablo dirá nada de comilonas, nada de guaro, borrachera ni lujuria”, insistió el prelado.

(Con el apoyo de Hilda Rosa Maradiaga y Milagros Sánchez)  

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