El presidente Hugo Chávez y su esposa Marisabel festejan la victoria obtenida por el ex golpista en elecciones presidenciales, en las que Chávez obtuvo más del 59% del voto. LA PRENSA/AFP.

Chávez debe pasar ahora a los hechos

El mayor dolor de cabeza de los venezolanos es el declive gradual de la economía: cierre de empresas, más desocupación y más criminalidad Juan Zamorano (AP) CARACAS.- Luego de un año de ajetreo y reformas políticas, el presidente Hugo Chávez relegitimó en las urnas su gobierno populista y ahora le espera la prueba de fuego: […]

  • El mayor dolor de cabeza de los venezolanos es el declive gradual de la economía: cierre de empresas, más desocupación y más criminalidad

Juan Zamorano (AP)

CARACAS.- Luego de un año de ajetreo y reformas políticas, el presidente Hugo Chávez relegitimó en las urnas su gobierno populista y ahora le espera la prueba de fuego: demostrar con hechos y no palabras de que llevará en serio sus planes de combatir la desigualdad y la delincuencia.

Chávez logró otra victoria en una consulta electoral en los últimos 18 meses y esta vez es de sumo significado, ya que aseguró su reelección para los próximos seis años y su alianza izquierdista del Polo Patriótico ganaba la mayoría de las gobernaciones.

Todo indica que sólo alcanzará una mayoría simple en la Asamblea Nacional de 165 escaños, lo que lo obligaría al consenso con la oposición para elegir cargos de suma importancia en la nueva estructura de poderes, incluso los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y modificar el estamento legal venezolano.

Pero no será la lucha política, ni las confrontaciones, lo que necesitan en estos momentos los venezolanos hastiados por un año de cambios que dieron lugar a una nueva constitución, impulsada por Chávez en 1999.

El mayor dolor de cabeza de los venezolanos es el declive gradual que ha tenido en los últimos años la economía y que se ha traducido en cierre de empresas, más desocupación y más criminalidad en las calles.

El panorama socioeconómico es desalentador y paradójico en una nación que cuenta con las mayores reservas petroleras fuera del Medio Oriente.

“Lo que queremos es que el que gane las elecciones arranque y conduzca al país por el bienestar”, señaló a la AP la comerciante Guillermina Leal, de 50 años. “Nunca habíamos estado tan mal y con tantos asaltos en las calles”. Leal es dueña de una librería y dice que las ventas han caído como nunca.

La economía cayó 7.2% y se estima que un millar de empresas cerraron en 1999. La pobreza agobia a más de la mitad de los 24 millones de venezolanos y la tasa de desempleo se ubica entre el 15 y 20%.

Las confrontaciones políticas de Chávez y su discurso populista y de ataques al neoliberalismo y a la élite empresarial venezolana parecieron erosionar aún más a la economía y asustar a los inversionistas.

Por un lado, Chávez fue consistente en plantear la creación de una nueva sociedad venezolana más igualitaria y con mayores oportunidades para la gente desposeída, pero sus fuertes ataques a las actuales corrientes económicas creó incertidumbre y nerviosismo.

“El nuevo gobierno, tras tres semestres de prolongadísima transitoriedad, recibirá el país con los nervios crispados”, opinó el economista Francisco Vivancos. “Los músculos productivos están bien flácidos y las instituciones con síntomas de raquitismo”.

En su discurso tras la victoria de antenoche, Chávez dejó a un lado los ataques y recriminaciones y llamó a todos los venezolanos, incluso a los empresarios y a la Iglesia Católica, a poner en marcha una “nueva revolución”, pero ya no política, sino socioeconómica. Dijo que pronto dará a conocer una serie de medidas económicas.

“A los empresarios les digo: no teman … Vamos a salvar la economía venezolana. Todo aquel que haya trabajado y quiera trabajar por Venezuela, bienvenido”, añadió el mandatario.  

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