- En Nicaragua 30 de cada cien mujeres practican la lactancia materna exclusiva. Cinco años atrás sólo lo hacía el 11%
- Alimento prodigioso conlleva a un ahorro millonario porque reduce
enfermedades, costos de tratamientos y la compra de leche artificial - También disminuye el riesgo de
cáncer de mama, ovarios
y trastornos después del parto
KARLA MARENCO [email protected]
En Nicaragua 30 de cada cien madres amamantan exclusivamente a sus hijos e hijas en los primeros tres meses de vida. Cinco años atrás apenas el 11% lo hacía, lo que constituye un éxito y un ahorro de millones de córdobas para la economía familiar y del país.
El Ministerio de Salud (MINSA), con el apoyo de agencias de cooperación internacional como UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la sociedad civil, han promovido la lactancia materna exclusiva porque es económica, proporciona inmunidad a los niños contra enfermedades como la diarrea, mejora su seguridad alimentaria y les garantiza una perspectiva de vida saludable.
Pero a pesar del incremento, muchas personas todavía ignoran que este prodigio de la naturaleza debe ser la más importante fuente alimenticia durante el primer año de vida de los niños. Pero además la leche de pecho materno reduce las enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias que tanto golpean a la niñez nicaragüense.
Sólo en el primer semestre de este año se registran más de 100,000 casos de diarrea para una tasa de 217 por cada 10,000 habitantes y, casi 700,000 casos de infecciones respiratorias, para una tasa de 1,354 por cada 10,000.
El grueso de los casos de diarrea se concentra en los niños lactantes y menores de un año; si muchos de estos niños recibieran lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la curva de la diarrea descendería drásticamente, según el doctor Guillermo Montenegro, director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS-Managua).
RIESGO DE MUERTE ES MUCHO MAYOR
El riesgo relativo de muerte por diarrea entre niños y niñas no amamantados, en comparación con los amamantados, es entre 2 y 14 veces mayor. Asimismo, la alimentación artificial en los niños está asociada al aumento de alergias, desórdenes digestivos, problemas dentales y ortopédicos, y más riesgo de padecer de diabetes y meningitis.
Montenegro sostuvo que las autoridades de salud con el apoyo de UNICEF han venido implementando desde hace varios años la iniciativa de nombrar a las unidades de salud “Amigos de la Niñez y la Madre”. Esto implica seguir una serie de pasos para garantizar que el personal médico promueva la lactancia materna minutos después de cada parto.
Por ningún motivo pueden dar leche artificial.
En Managua, por ejemplo, esta iniciativa ha tenido buenos resultados y un impacto significativo en la reducción de la mortalidad infantil de hasta un 30%.
PECHO MATERNO NO TIENE REEMPLAZO
“Está demostrado que el pecho materno no tiene reemplazo, transmite inmunidad a los niños. Es un alimento gratuito que la naturaleza le proporciona a la madre que no tiene que gastar en nada para preparar el alimento”, sostuvo.
Agregó el funcionario que a todo el personal de salud, especialmente de atención primaria, se le ha orientado que deben promover la lactancia materna entre las embarazadas y tratar de que ellas se conviertan en multiplicadoras de los consejos para otras mujeres.
Hay muchos mitos y concepciones erróneas alrededor del acto de amamantamiento. No se toma en cuenta que éste confiere poder a las mujeres sobre la forma de crianza de sus hijos y la protección de la salud de ambos. También le permite a la mujer de todos los estratos sociales, estructurar una autoestima apropiada y estar emocionalmente equilibrada.
Según el Manual Universidad, Sociedad y Lactancia Materna, elaborado por la Universidad Centroamericana, las mujeres que no amamantan están expuestas a padecer cáncer de ovarios y mamas y tener un sangrado después del parto más abundante que las que sí amamantan.
Está demostrado que la leche materna también contribuye al desarrollo cerebral de los niños. Es bacteriológicamente segura y siempre fresca. Favorece a un buen desarrollo de dientes y mandíbulas. La leche de los primeros días, llamada calostro, contiene miles de factores antiinfecciosos y células inmunológicas, es la primer vacuna que recibe el bebé.