Nadie responde a clamor de Guadalupe

CELSO MARTINEZ O. – [email protected] MATAGALPA.— Guadalupe Ramón Montenegro Herrera, 40 años, único sobreviviente de la masacre de Waspado, Siuna, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, ocurrida hace dos meses, se encuentra en la comunidad de Waswalí, ayudando a cuidar a 16 niños, todos menores de 14 años, mientras se realizan los trámites correspondientes […]

CELSO MARTINEZ O. – [email protected]

MATAGALPA.— Guadalupe Ramón Montenegro Herrera, 40 años, único sobreviviente de la masacre de Waspado, Siuna, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, ocurrida hace dos meses, se encuentra en la comunidad de Waswalí, ayudando a cuidar a 16 niños, todos menores de 14 años, mientras se realizan los trámites correspondientes para ser llevados a la Aldea SOS en esta ciudad.

La tarde del pasado 18 de mayo del presente año, 15 elementos armados y vestidos de policías llegaron a su propiedad ubicada en Waspado y asesinaron a sangre fría a siete miembros de su familia, cuatro de ellos decapitados, mientras los otros tres fueron acribillados a balazos.

Las víctimas fueron María Antonia Moreno González, de 53 años y sus hijos Flor del Carmen Moreno Centeno, de 37 y Julio César Moreno Cruz, de 28; la esposa de este último, Petronila Sevilla, de 27, así como el joven de 20 años Eddy Montenegro Herrera (hijastro de Flor del Carmen) y dos trabajadores, de los cuales sólo uno fue identificado como José.

Guadalupe y 16 niños, entre hijos y sobrinos suyos, habitan en una champa hecha por él mismo, con plástico y sin las condiciones mínimas, en la comunidad de Waswalí, cinco kilómetros al sur oeste de la ciudad en dirección a Sébaco.

Duermen en el suelo, ya que carecen de colchones y su hija de un año de edad, en vez de beber leche, se alimenta con agua azucarada.

Un pastor evangélico al que sólo conoce como “El Hermano Eddy” le ha tendido la mano y lo considera como “un hombre muy entregado a las cosas de Dios, muy humanitario, tiene dos meses de estarme manteniendo a la familia”, expresa Guadalupe, agregando: “he gestionado ante diferentes organismos y no he tenido respuesta alguna”.

Su finca “El Girasol”, de 200 manzanas, le fue entregada por Edmundo E. Olivas Córdoba, Gustavo A. Navarro, primer jefe y segundo jefe del FUAC, respectivamente y Francisco José Moncada, jefe del Estado Mayor de esa misma agrupación, según constancia emitida el 25 de junio de 1998.

Francisco José Moncada, “Damián”, ha planificado mi muerte. Ya me han espiado aquí en Matagalpa. La Policía sabe que él es el autor intelectual de la masacre en Waspado”, dijo Guadalupe, agregando que en la planificación de su muerte estuvo involucrado Camilo Turcios, el que antes de morir dio orden de que me mataran a mí y a mi familia.

“El objetivo de Camilo y Damián era asesinarme para seguir los robos, asaltos y violaciones en Siuna. Su intención era eliminarme para que no hablara y no fueran descubiertas las acciones y como que (las) cometía pero como me negué a apoyarlos decidieron pasarme la cuenta”, afirma.

Guadalupe dijo que los niños se salvaron porque no estaban en el lugar. Aceptó haber militado con el FUAC. “Fui miembro del Primer FUAC, formado con gente voluntaria y honesta, ahora son delincuentes comunes”.

El día de la masacre en Waspado era el segundo atentado contra su integridad física. La primera vez resultó herido de cuatro balazos en sus piernas. La última ocasión fue el día que siete miembros de su familia fueron brutalmente asesinados. Él las defendió a tiros por más de una hora, pero sus enemigos eran mayores en numero. En el tiroteo resultó con un impacto de bala en el brazo.  

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