Un hombre salta de un edificio contiguo al estatal Banco de la Nación en Lima, Perú, al cual prendieron fuego manifestantes que protestaban por la inauguración del tercer mandato presidencial de Alberto Fujimori, ampliamente criticado como logrado gracias al fraude. Cinco personas murieron dentro del banco. LA PRENSA/AP.

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Manifestantes incendian el Palacio de Justicia, una corte judicial, el Banco de la Nación y el Tribunal Electoral, saldo de 5 muertos y 80 heridos Toledo acusa al régimen de infiltrar provocadores “Jamás podré justificar cualquier acto de violencia”, dijo en declaraciones radiales. Según el líder opositor, se “sembraron a personas en la marcha para […]

  • Manifestantes incendian el
    Palacio de Justicia, una corte
    judicial, el Banco de la Nación
    y el Tribunal Electoral, saldo de 5 muertos y 80 heridos
  • Toledo acusa al régimen de
    infiltrar provocadores
  • “Jamás podré justificar cualquier acto de violencia”, dijo en declaraciones radiales. Según el líder opositor, se “sembraron a personas en la marcha para provocar actos de violencia” y esos elementos, que portaban bombas incendiarias, se dedicaron a robar en los comercios y a destruir los locales públicos

(AGENCIAS EFE, AP y AFP)

LIMA.— El presidente peruano, Alberto Fujimori, inició este viernes su controvertido tercer período en medio de violentos incidentes que dejaron un saldo de al menos 5 muertos, 80 heridos, 80 detenidos y el incendio de varios edificios públicos.

Las cinco personas fueron encontradas muertas por los bomberos dentro del edificio del Banco de la Nación, en la céntrica avenida Emancipación de Lima que, junto a otros diez edificios fue incendiado por un grupo de manifestantes opuestos a Fujimori.

Dos de los muertos, vigilantes del banco estatal, perecieron asfixiados por la densa humareda provocada por el incendio en el sótano, y otros tres en el tercer piso del local, aseguraron fuentes de los bomberos y el Fiscal de turno que llegó hasta la zona.

Dos de los cadáveres fueron identificados por otros vigilantes del banco como los de Miguel Pariona González y Hugo Fernando Miranda Suárez.

El jefe de la oposición, Alejandro Toledo, atribuyó los actos de vandalismo a la presencia de infiltrados del régimen.

“Jamás podré justificar cualquier acto de violencia”, dijo en declaraciones radiales. Según el líder opositor, se “sembraron a personas en la marcha para provocar actos de violencia” y esos elementos, que portaban bombas incendiarias, se dedicaron a robar en los comercios y a destruir los locales públicos.

Testigos y versiones de prensa dijeron que decenas de personas resultaron heridas debido a impactos de casquillos de bombas de gases lacrimógenos, o por pedradas y caídas. Fue notorio ver a varios de los lesionados con sus rostros ensangrentados.

Fuentes médicas dijeron que en los hospitales fueron atendidos al menos 80 heridos, incluso cuatro de ellos a bala, de origen indeterminado de momento. Algunos de los lesionados son agentes policiales, según los informes. La Defensoría del Pueblo informó que hubo 80 detenidos en los incidentes. Tres de los heridos se encontraban graves a causa de quemaduras, informaron fuentes médicas.

Desde temprano por la mañana hasta entrada la tarde, la policía lanzó bombas de gases lacrimógenos y utilizó carros lanza-agua para dispersar a centenares de manifestantes que trataban de pasar hacia la zona céntrica.

Grupos de jóvenes, algunos con el rostro cubierto con pañuelos, pusieron fuego a cuatro edificios en el centro capitalino: el Palacio de Justicia, una corte judicial, el Banco de la Nación y el Tribunal Electoral.

Los mayores daños afectaron al edificio de 22 pisos de la Corte Judicial y del banco, donde las llamas alcanzaron gran dimensión elevándose en espesas columnas de humo.

Estos incendios ocurrieron tras el juramento de Fujimori, en el poder desde 1990, y luego de los primeros choques entre manifestantes y agentes antimotines en las cercanías del Palacio Presidencial.

Algunos policías hicieron disparos al aire con sus fusiles, lo que agudizó la tensión en el sector céntrico, donde se encuentran la Plaza de Armas, el Palacio de Gobierno, el Congreso y la Catedral.

Los incidentes estallaron temprano apenas iniciadas las ceremonias de transmisión del mando, con la salida de Fujimori de la sede de gobierno hacia la Catedral, ubicada a una cuadra de distancia, donde asistió a un Te Deum, con motivo de la celebración de la Independencia Nacional.

Luego Fujimori se trasladó en auto hasta el Congreso, a tres cuadras de distancia, para prestar juramento e iniciar su tercer mandato, rechazado por la oposición que considera que fue ganado en elecciones fraudulentas.

Los manifestantes participaron la noche del jueves en una multitudinaria concentración en esta ciudad, convocada por Toledo, que en un acalorado discurso aseguró que los peruanos “no permitirán que usted (Fujimori) se quede otros cinco años en el gobierno”.

El primer vicepresidente de Perú, Francisco Tudela, criticó a los manifestantes a quienes acusó de diversos actos de vandalismo.

A la ceremonia de asunción asistieron solamente dos presidentes —el de Ecuador, Gustavo Noboa, y de Bolivia, Hugo Bánzer—, así como los vicepresidentes de España, Guatemala, El Salvador, Honduras, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Venezuela y Uruguay.  

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