EDGAR TIJERINO [email protected]
Julio César Chávez, en un tiempo un legítimo “Super-Mex”, regresa hoy a esa parte del infierno que olvidó el Dante en su gran obra y que se llama ring, para retar la juventud, agresividad y solidez del púgil ruso Konstantin Tszyu, Campeón Superligero del CMB, en Phoenix, Arizona.
En un intento de aderezar la publicidad alrededor de este combate rechazado por la Comisión de Boxeo de Nevada, se ha estado asegurando que Chávez, de 38 años, ha conseguido una estupenda condición física, recuperado su furia casi homicida y listo para sorprendernos con una colosal actuación ante Tszyu, de 30 años.
¿Cómo es posible que como soporte de las argumentaciones sobre la posible resurrección de Chávez, se escriba, que se trata de un asunto de orgullo, en busca de una despedida digna de quien fue un extraordinario gladiador?.. Con todo el gigantesco ego de Muhammad Alí, en una situación parecida a la de Chávez, resultó dramáticamente inutilizado por Larry Holmes, cuando se atrevió a retar el implacable desgaste que provoca el tiempo… Leo a Fernando Schwartz y a Eduardo Lamazón en Sports Ya, y me resisto a creerles.
¿Cómo puede impresionar Chávez, por el sólo hecho de afirmar que Tszyu no podrá soportar sus embestidas y que se siente capaz de resolver la pelea por nocáut antes del octavo asalto?
Antes de 1994, más allá de las terribles dificultades por las que atravesó hasta el momento de salirse del ataúd contra Taylor, y de la protección que recibió para evitar una derrota inminente frente a Whitaker, el “vamos a ver pelear a Chávez”, era una garantía en lo emotivo y lo espectacular… Peleador de bravura temeraria, con un corazón tan grande que su latir se escuchaba sonoramente más allá del ring side, capaz de tomar todos los riesgos buscando cómo abrumar a sus rivales, con una facilidad para estremecernos mientras ofrecía cambios de golpes escalofriantes, Chávez se mantuvo sin perder por 13 años en un alarde de eficacia.
¿Cómo diablos discutirlo como un seguro inquilino del Salón de la Fama en Canastota?
Pero, ningún boxeador puede durar por siempre, mucho menos cuando en ruta hacia la grandeza tiene que atravesar por cruentas batallas… Y en aquel 1994, Frankie Randall lo derrotó desarticulándolo por completo con un boxeo flexible y preciso, como si fuera un espadachín merecedor de medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.
Frente al deterioro del formidable factor de producción, fue necesario recurrir a un fallo acondicionado… Randall fue víctima de un despojo en la pelea de revancha después de haber cortado a Julio César en un accidental choque de cabezas… Luego, vinieron las derrotas frente a De la Hoya y pobres demostraciones, entre ellas, el doloroso naufragio ante Willie Wise.
¿Cómo creer, que súbitamente, a los 37 años, Chávez ha sido cuidadosamente reencauchado y ofrecerá esta noche ante Tszyu, una demostración digna del Museo del Prado?
Una resurrección tipo “Julio César, levántate y vuelve a impresionarnos”, sería milagrosa.